jueves, 13 de diciembre de 2012

Los cinco mejores libros del 2012


Todos hacen sus listas de lo mejor del año. En mi caso es lo que a mi parecer es lo mejor de lo que he leído durante este año. A fin de cuentas hacer una lista de “lo mejor de…” me parece tan totalmente subjetivo y inútil como enlistar las 13 mejores escenas de terror de los noventa o los 10 mejores balazos en la historia del western. Mi lista se reduce a los libros editados en México y que por diferentes razones he podido tener acceso a ellos. Sea pues, acá mi lista y las breves razones por las cuales están incluidos los títulos:





5.-Chinola Kid de Hilario Peña. Pocos escritores en México abandonan la solemnidad de la literatura mexicana que debe hablar siempre de “los grandes temas” y forjar frases que puedan ser repetidas por otros de sus colegas. Peña desde “Malasuerte en Tijuana” aceptó el reto de recurrir a los géneros y otorgarles suficiente calidad como para servir como literatura de disfrute y como relato de costumbres de una sociedad hundida en el narco. Chinola Kid tiene ese aire de western al estilo Libro Vaquero (la portada es un guiño evidente) pero también es un homenaje a las películas de mexplotacion de los Almada.





4.-Autos usados de Daniel Espartaco Sánchez. Espartaco tiene un mundo muy particular, muy del norte pero sin caer en el pastiche postmoderno. Su humor satírico expresado en las redes sociales da paso en su literatura a uno menos agresivo pero más evocador. La juventud de un joven chihuahense narrada en su primera novela recuerda a las melancólicas situaciones de un Cormac McCarthy en Unos caballos muy lindos. Sánchez te hace recordar cosas que nunca habías vivido.




3.- El Hijo de Mister Playa de Mónica Maristain. Este libro es un esfuerzo periodístico por acercarnos a un Roberto Bolaño alejado del culto que se ha creado alrededor de su persona y que se acrecentó con su deceso. Maristain, veterana periodista argentina afincada en México, nos brinda una visión total del personaje llamado Bolaño, con sus ocurrencias, sus chistes, su tabaquismo y sus poses gamberras. Incluye entrevistas o declaraciones tanto de amigos como de personas que simpatizan poco con la obra del chileno. Por las páginas del libro se puede escuchar lo mismo a Rodrigo Fresán que con su acostumbrado desenfado nos cuenta la terrible paella que cocinaba Bolaño, a una muy enojada Isabel allende, con la que llevó una amarga relación ya que la llamó “simple escribidora”.



2.-El Sinaloa de Guillermo Rubio. La historia es sencilla. Un sicario que trabaja de policía federal es contratado por un cartel en Monterrey para vengar una afrenta. Es principio de los dosmiles y los zetas apenas van avanzando por el territorio. Todavía la lucha entre los narcos rurales y los militarizados Z todavía no ha cobrado tantas víctimas. El aporte de Rubio no es una prosa preciosista pero si efectiva; lo que verdaderamente diferencia su literatura del resto de la llamada narconovela es que conoce de primera mano los usos y costumbres de “la maña” lo que da un punto de verosimilitud y cinismo que aunado a su humor gandalla lo hermana con gente como Edward Bunker, Chester Himes o Jörg Fauser. La portada, claro, es pésima.




1.-La Torre y el Jardín de Alberto Chimal.  Si hay un escritor fiel a sí mismo, que trabaje sin parar, que se tome muy en serio su trabajo sin la solemnidad de otros es Alberto Chimal. En su más reciente novela crea una historia desconcertante que abreva lo mismo de la ciencia ficción, del cuento fantástico latinoamericano y de sus propias obsesiones. Chimal se las arregla para contar la historia de un particular burdel en el que el plato principal son los animales y la caprichosa construcción en la que está enclavada. Contar la anécdota no serviría de nada porque la sensación que produce al ir avanzando en sus muchas páginas es simplemente indescriptible.





Bonus: Arte & Basura de Mario Santiago Papasquiaro y Luis Felipe Fabre. No hay mejor manera de acabar con un mito privado que apropiarse de él y hacerlo público. Con esta recopilación ideada por Fabre y diseñada por Alejandro Magallanes se da fin a la casi privatización de un poeta que rehuía de toda clasificación y que al paso de los años se fue volviendo más inasible. Recomendado tanto para los que no lo conocen que para los que sí lo conocen.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

Belascoarán, Detective independiente

El relato policiaco no es privativo de un sólo país pesé a que los norteamericanos e ingleses lo procuren con mucha dedicación. Lo mismo se hace en Argentina que en China o Grecia y en cada país tiene características peculiares. Sin embargo, el relato policial o policiaco, también llamado criminal tiene elementos que son invariables: un crimen y alguien que lo investiga. 

En México tuvo un renacimiento en los setenta a partir del modelo que creó el veterano escritor Rafael Bernal en su señera novela El complot Mongol. Pero es en el 71 en que la novela policiaca latinoamericana ve nacer al primer detective independiente totalmente tropicalizado al México postrevolucionario. Héctor Belascoarán Shayne es un detective que conoce perfectamente la Ciudad de México. Es un animal urbano que, como un quijote postmoderno “desface entuertos” porque sigue creyendo en la justicia, pese a que la autoridad no contribuya a ello. 

Todo Belascoarán es el corpus de la saga belascorana, quitando la novela escrita a cuatro manos con el Subcomandante Marcos, Muertos incómodos, y algunos cuentos aparecidos en fanzines y revistas de poco tiraje. En esta recopilación podemos leer la primera historia que dio a conocer a Taibo II, "Días de combate ". En ella, su detective autonombrado independiente porque no recibe pago de nadie, comienza a perseguir a un estrangulador serial que firma como “Cerevro”, mientras compite en el premio de los 64 mil. 

Taibo delinea ahí lo que sería el tono general de su saga, la melancólica y a la vez divertida existencia de su detective que muchas veces se ve sobrepasado por las circunstancias. Belascorán es falible, no tiene siempre la frase perfecta, comparte el despacho con tres personajes de distintos oficios y es perseguido por una mujer sin nombre a la cual no acaba de saber si ama o simplemente no le importa. 

En sus tramas hay policías corruptos, antiguos represores metidos a sicarios, practicantes de lucha libre como ángeles de la guardia, plomeros y tapiceros que fungen como secretarias o compañeros de lucha. Belascorán se enfoca a localizar a un anciano Emiliano Zapata o a buscar en Madrid el penacho perdido de Moctezuma. Pelea lo mismo con “Halcones” entrenados por un escapista muy parecido a Zovek que se enfrenta a narcotraficantes norteños años antes de que la narconovela se pusiera de moda. 

Algunas de las historias del volumen fueron premiadas con el prestigioso premio Hammet y han sido editadas en otros países con mucho éxito. Es imposible no acabar viendo al detective mexicano-vasco-irlandés como un amigo de esos con los que puedes acabar platicando de la situación del país al calor de una cervezas en alguna cantina del centro histórico mientras, con parsimonia, resuelve un caso

Cuentos macabros

Es de celebrarse que los viejos maestros, a la luz de nuevas ediciones, se vean tan lozanos y atrayentes como el primer día que salieron de la imprenta. El libro “Cuentos macabros”, ideado e ilustrado por el francés Benjamin Lamcombe es un largo homenaje a Edgar Allan Poe, el escritor norteamericano que lo mismo creó el cuento policiaco que, con las influencias de los poetas malditos franceses, el relato gótico americano.

“En los relatos de Poe nunca hay amor. Al menos Ligeia o Eleonora no son, en rigor, historias amorosas, y la idea predominante en torno a la cual gira la obra es otra completamente distinta. Tal vez el poeta creyera que la prosa no es una lengua a la altura de ese extraño y casi intraducible sentimiento, pues en sus poesías, en cambio, si están rebosantes de él.” Asegura Charles Baudelaire, quien fuera su traductor al francés y quien ensalzara sus dotes literarias en la entonces pujante escena artística parisina.

Sin embargo la pasión, la obsesión, lo macabro y la melancolía son los motores de su literatura. En este volumen se reúnen algunos de sus cuentos más famosos y en casi todos ellos la figura de la mujer fantasmal se hace presente: Berenice, Morella, Ligeia y El retrato Oval. Mujeres que traspasan el umbral de la muerte para regresar de alguna forma al hombre que las ama hasta la locura.

Pero también los cuentos fantasmales como el elogiado y reverenciado La caída de la casa Usher; los de muerte y culpa, El corazón delator y El gato negro. Todos profusamente ilustrados por Lamcombe quien, tal vez influido por ese otro gótico americano, el ilustrador y cuentista Edgar Gorey, logra encontrar ese ambiente oscuro y melancólico que inunda los cuentos de Poe. Además se incluye el ensayo que Baudelaire dedicara al bostoniano poco después de su muerte.
Si la edición original francesa de este libro contaba con las traducciones de Charles Baudelaire, la edición en castellano tuvo que igualar la calidad, por lo cual recurrieron a uno de los más reconocidos traductores y entusiastas de la obra de Poe, el argentino Julio Cortázar. Esto aunado al encuadernado en pasta dura, ilustraciones a página completa y una sección con las biografías de los implicados en el libro (Edgar Allan Poe, Charles Baudelaire, Julio Cortázar y el propio Benjamin Lamcombe) hacen de este volumen una pieza de verdadera colección.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Un gamberro latinoamericano


Antes de “Los Detectives Salvajes” Roberto Bolaño era solo conocido por ser parte de los infrarrealistas, esos poetas que se encargaban de reventar recitales de los admiradores de Octavio Paz, por ser amigo de Mario Santiago Papasquiaro y de José Vicente Anaya y por tener un libro borgiano, “La literatura nazi en América” y uno a cuatro manos, “Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce”. Pronto su novela-río se volvería un referente obligado entre los lectores latinoamericanos. Sin embargo con su muerte y su novela póstuma, “2666”, alcanzaría la fama mundial.
            El libro de Mónica Maristain, “El Hijo de Mister playa”, es una esfuerzo periodístico por acercarnos a un Roberto Bolaño alejado del culto que se ha creado alrededor de su persona y que se acrecentó con su deceso. Maristain, veterana periodista argentina afincada en México, nos brinda una visión total del personaje llamado Bolaño, con sus ocurrencias, sus chistes, su tabaquismo y sus poses gamberras. Incluye entrevistas o declaraciones tanto de amigos como de personas que simpatizan poco con la obra del chileno. Por las páginas del libro se puede escuchar lo mismo a Rodrigo Fresán que con su acostumbrado desenfado nos cuenta la terrible paella que cocinaba Bolaño, a una muy enojada Isabel allende, con la que llevó una amarga relación ya que la llamó “simple escribidora”.
            Maristain traza un orden cronológico que va desde su infancia en Chile y la convivencia con su rústico padre y su madre maestra; para después incluir a los antiguos infrarrealistas, como Ramón Méndez; a las mujeres de su vida, amigas y amores, como Carmen Bullosa, Carla Rippey y abunda tanto en literario como en lo extraliterario.
            Siguiendo la pista de Bolaño Maristain nos hace un completo retrato de la literatura latinoamericana que incluye a “escribidores” como Antonio Skármeta, autores como Jorge Volpi, nos muestra como se manejan los procesos editoriales, los bloqueos de grupos de poder a disidentes dentro de la literatura, hace un recorrido por la pesada, solemne y politizada tradición literaria mexicana y por la dependencia colonizadora de las editoriales españolas y la mitificación de la crítica norteamericana. Declara en el libro el crítico español Ignacio Echevarría: “a partir de Roberto Bolaño la figura pública del escritor tipo Gabriel García Márquez, tipo Jorge Luis Borges, quedó obsoleta, anticuada.”

El hijo de Mister Playa
Una semblanza de Roberto Bolaño
Editorial Almadía
México 2012

lunes, 19 de noviembre de 2012

La torre y el jardín de Alberto Chimal


Dos hombres se despiertan dentro de una torre de caprichosa construcción. Están en habitaciones separadas, sin embargo pueden platicar sin problemas. No saben bien a bien porque llegaron ahí y para sumar un punto más a lo extraño, uno de ellos Horacio Kustos, va vestido como astronauta. Están encerrados o perdidos, no sabemos, en un edificio extraño que al parecer es un esplendoroso y exótico cabaret  donde la zoofilia es el plato principal. De fondo se oye una voz que nunca para.
                Esta voz sin origen preciso, envuelve y cuenta historias que van del absurdo a la consabida historia del rico y poderoso cacique de un pueblo. Poco a poco e influida por las acciones de Kustos y del otro hombre, la voz que procede de todos lados y de ninguno, narrará la historia del edificio, del malévolo arquitecto que la proyectó y los gustos particulares de cada cliente, que van desde utilizar piojos y liendres en la piel hasta dar muerte a conejos, perros y tejones o el recibimiento de un enorme elefante en la sala principal.
Uno puede andar por la novela como en un relato de misterio tratando de suponer qué esperan los personajes principales y desentrañando la historia más importante, la de la enorme torre y del más elusivo y referenciado jardín. También podemos escuchar, cautivado por una narración concisa casi informativa, la historia de los dueños de la particular casa de citas, sus amores y desengaños. La torre y el jardín es la segunda novela de Alberto Chimal que lo misma toma elementos del relato fantástico latinoamericano que de la ciencia ficción norteamericana. La Torre y el jardín es una novela rompecabezas, porque reúne referencias veladas a otros autores, desde Jorge Luis Borges hasta la inasible Angélica Gorodischer, va del humor negro, pasando por la ironía sobre el poder, el relato erótico hasta la historia de terror. Alberto Chimal se da el gusto de autoreferenciarse y poner a su icónico personaje Horacio Kustos, viajero y explorador del tiempo.
Alberto Chimal es una de los escritores mexicanos más reconocidos de la actualidad. Ha sido acreedor de los premios: “Bellas Artes de Cuento San Luis Potosí”, "Nezahualcóyotl", "Benemérito de América" y "Kalpa". Ha sido también parte del Sistema Nacional de Creadores y es uno de los más grandes impulsores de la literatura en la red. Su sitio electrónico www.lashistorias.com.mx es uno de los más visitados de Latinoamérica. Es muy activo en el Twitter y es uno de las autoridades más autorizadas para hablar de cuento fantástico y de ciencia ficción. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Arte & Basura de Mario Santiago Papasquiaro


Luis Felipe Fabre (Compilador)
Editorial Almadía, México 2012.
La poesía no es privativa de la escritura, no queda reservada a los límites de las hojas con letra impresa porque necesariamente debe sobrepasar esos límites. Eso lo sabía Mario Santiago Papasquiaro, uno de esos poetas no aceptados por el canon nacional. Tal vez por eso se ha vuelto un personaje mítico. Dice el compilador del libro “Arte & basura”, el también poeta, Luis Felipe Fabre que: “Mario Santiago Papasquiaro es la mejor obra de Mario Santiago Papasquiaro. Empezando porque se llamaba José Alfredo Zendejas y la constitución de un nuevo nombre obedece a una construcción literaria, creó un personaje”. Papasquiaro explica su alter ego de una forma poco común: “Solo hay un José Alfredo y ese no soy yo”. Su apellido corresponde al pueblo de Durango dónde nació la dinastía Revueltas.
            Sin embargo la obra de Mario Santiago es difícil de ordenar, clasificar y recopilar razón por la cual Fabre echó mano del diseñador e ilustrador Alejandro Magallanes para poder dar coherencia a un libro que intenta mostrar, en la medida de lo posible, la caótica y compulsiva forma de escribir de Papasquiaro. Quién sabemos era une scritor que utilizaba cualquier superficie para llevar acabo su labor. De tal manera que un poema escrito a doble espacio con pulcras letras negras pierde la fuerza de la acción intervencionista de la cual está dotada, al ser escrita sobre los poemas de los otros, en servilletas, en paredes o en catálogos de arte; por lo cual Magallanes-Fabre logran un acierto cuando deciden mezclar fotografías, dibujos y un diseño atrevido para mostrar una obra que sobrepasa a lo literario y llega a rozar los límites de la intervención y la performances.
A estas alturas para nadie es un descubrimiento que el Ulises Lima de los “Detectives salvajes” de Roberto Bolaño no es otro que Mario Santiago Papasquiaro, el mismo que se metía a bañar con libro en mano o que nerviosamente viaja de un lado para otro. Bolaño-Belano y Lima-Papasquiaro, amigos inseparables, confidentes y detectives salvajes han creado una nueva mitología dentro de la literatura reciente. Sin embargo la obra del poeta infrarrealista era poco menos que inasible. Con un par de libros autoeditados y una recopilación ya agotada, “Arte & basura” viene a llenar ese hueco para aquellos que desean saber más de los infrarrealistas y su búsqueda de Cesárea Tinajero.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Perversión del Inocente (Siniestro)


Desde hace algún tiempo el cine de terror norteamericano ha comenzado a buscar por medio de la realidad trucada el mecanismo para causar miedo. “La Bruja de Blair” y su manejo mediático vinieron a dar el campanazo para dejar atrás a las slasher movies. Luego vino “Actividad paranormal” y su también, particular forma de marketing que consistía que pidieras proyectaran la película en un cine de tu comunidad porque no tenían distribuidor. Claro, en Estados Unidos.
            Sin embargo la realidad en supuesto video encontrado, (de ahí el nombre genérico de Found footage), el POV y las cámaras con temblorina tenían que comenzar a ceder su puesto a películas más elaboradas. “Siniestro” es una de estás. La trama trata de un escritor que se dedica a escribir reportajes novelados sobre casos reales de asesinato para hacer supuestas denuncias. Un día decide cambiarse a la casa dónde sucedió la matanza de una familia y la desaparición de la hija más pequeña. Ahí comenzarán los problemas.
La elección de Ethan Hawke como el actor que lo encarna brinda suficiente calidad actoral a la cinta que, aunado a una excelente calidad de producción, hacen que “Siniestro” deje de ser una película barata que quiere sacar unos dólares.
El director Scott Derrickson, ya había dado muestras de personajes verosímiles en las gastadas tramas del terror con su película anterior “El exorcismo de Emily Rose”. Toma ahora el clise de la casa embrujada a la “Amitiville”, la del found footage y del asesino acechador para crear un vehículo que mantiene el suspenso y la intriga hasta el apoteósitico final.
Derrickson utiliza la cintas de 8 milímetros dejadas en el ático para crear la sensación de realidad. Vemos primero a una familia departiendo feliz y posteriormente siendo asesinada, todo a cuadro, con grano reventado y con la iluminación grosera del foco de la cámara de Super 8. Las video charlas tampoco son mejoradas, sino son mostradas tal cual, con su pobreza de imagen y sus perdidas de señal. Para destacar esa especie de cameo-aparición especial de  Vincent D'Onofrio como un académico universitario que brindará las claves necesarias para develar el sangriento misterio.

domingo, 4 de noviembre de 2012

El Coyote de Mallorquí.


La escritura por si misma, no es un oficio del cual se pueda vivir. La mayoría de los escritores reconocidos han tenido que hacer diferentes actividades para complementar el exiguo ingreso de las publicaciones. Algunos han tenido que trabajar de burócratas, diseñadores, publicistas, maestros, vendedores, correctores de estilo, periodistas o dar conferencias al por mayor. Otros han trabajado por destajo, ya sea escribiendo cosas a favor del gobierno, del mecenas, o como escritores fantasmas, haciendo cosas que no firman con su nombre.
            Dentro de estos se hayan los destajistas. Esos entes que cobran por cuartilla escrita, por ideas redundantes o trilladas hechas a doble espacio por una sola cara. Estos son los que retoman un guión cinematográfico y lo hacen al gusto del cliente, los que realizan la autobiografía de determinado personaje, la tesis de maestría o doctorado de algún tipo con dinero o los que hacen novelillas cada semana.
            Se dice que Stephen King, tiene a sus escritores fantasmas a los cuales les da una idea y ellos la desarrollan al estilo del maestro. Sin embargo, el trabajo más cansado es el de los escritores de novelillas de vaqueros y géneros a fines. Esas de bolsillo que cada lunes uno puede encontrar en los puestos de revistas, en los supermercados y que tienen diferentes nombres como: Arcadia, Bisonte, Kansas, Orgullo Mexicano, Punto Rojo y La Conquista del Espacio. Los textos se hayan firmados por nombres tan disímbolos como Clark Carrados, Lou Carrigan y Joseph Berna. Seudónimos que esconden a un español tras la computadora.
            Todas son historias bastantes sobadas, impresas en papel barato, con dibujos hechos con la misma precipitación de como se escribe. Vaqueros solitarios que buscan justicia, viajeros espaciales que salvan mujeres en planetas distantes, jóvenes buenos que pelean con momias o detectives que descubren la identidad del asesino. Es en ese mar de letras (párrafos que duran un enunciado, todo para dar la cantidad requerida por el editor) en la que los grandes emporios editoriales españoles inundaban semana a semana a sus lectores, en donde nos damos cuenta que la mayor parte de todo es basura. Sin embargo, y confirmando la regla, se encuentran sus excepciones. Porque, por más que los pulps sean ideas refriteadas, siempre tendrán su encanto. A caso no Dumas o Balzac o Dickens o Payno hacían lo mismo, no escribían historias folletinescas para poder vivir y ahora, al paso del tiempo, algunos de sus trabajos han sido revalorados y sus obras por entregas son lectura obligada en las escuelas. Aunque si Dickens viviera haría telenovelas y Dumas guiones para cult movies.
            Guardando las diferencias y más emparentado con Ian Fleming o Agatha Cristie, el español José Mallorquí Figuerola, podríamos catalogarlo como esa excepción. Este barcelonés comenzó en la Editorial Molino como traductor, después de muchos trabajos burocráticos, para tiempo después comenzar a incluir material suyo en la colección La Novela de Terror. Sin saberlo comenzaría su principal ocupación, la de destajista. Si tomamos en cuenta todo lo que escribió desde 1939 hasta la fecha de su muerte en 1972, el buen J. Mallorquí, como firmaba, hizo alrededor de cuatrocientas novelillas. Si ha eso le sumamos los guiones radiofónicos (con los que ganó dos premios Ondas y un nacional de Radio) y alguno que otro de cine, tenemos ante nosotros una imparable máquina de escritura.
            Sin embargo J. Mallorquí se destaca de sus demás colegas por el aire tan propio que le infundía a sus escritos. Comenzó haciendo novelas "deportivas", un subgénero que pronto feneció en España, dando paso al del western, en donde Mallorquí crearía a su mejor personaje, El Coyote. En 1943 dentro de la colección Novelas del Oeste, realiza bajo varios seudónimos (Carter Mulford, Leland R. Kitchell y Mallory Ferguson) treinta y tres libros, siendo el número nueve la dedicada un personaje cruza entre El Zorro y el ladrón legendario Joaquín Murieta. Un año después, cuando se fundo la editorial Cliper se ofreció a realizar una colección dedicada exclusivamente a narrar las hazañas de este personaje.
            El Coyote es un tipo que abreva de varios héroes anteriores, como Pimpinela Escarlata, Dick Dupin y otros tantos como el chino Golondrina Lin San, el inglés Robin Hood y todos esos que roban al rico para darle al pobre. Pero el Coyote es peculiar ya que está escrito por un español que varios siglos después sigue adolorido porque California haya sido perdida ante los norteamericanos. Cada página suya es un escrito de historia en la que nos habla de la antigua propiedad española, de sus haciendas, de sus ranchos, de la vetusta ciudad de Nuestra Señora de los Ángeles.
            El Coyote es un caballero, un mexico-español-norteamericano de suma inteligencia, que viste como charro, solo que en un bonito (y chillante) color púrpura, con un antifaz que le cubre la cara y que tiene siempre la palabra exacta para enamorar a cualquier mujer o para reírse de un bandido, en un lejano oeste con olor a pólvora. Detrás del mundo del Coyote se encuentra un J. Mallorquí enamorado del nuevo mundo, de esa época en especial, con sus diligencias y sus ranchos, de la añoranza del imperio perdido, como se aprecia cuando una de sus creaciones. Ricardo Yesares, el personaje padre de EL Coyote, bautiza a su negocio "Posada del Rey Don Carlos". El mismo que en sus dominios no se ponía el sol.
            La mayoría de su personajes son estereotípicos, porque supo usar todos y cada uno de los convencionalismos del género con gracia, a veces con candidez. Estaba el gemelo idéntico que ayuda al Coyote a ser visto en dos lugares, los rusos malos, la damisela en peligro y hasta un Némesis, la Banda de la Calavera. Es más, Cesar de Echagüe, la identidad secreta de El Coyote, es muy similar a la del Zorro, un cobarde sin la máscara, todo un héroe con ella. Pero lo que lo diferencia con este personaje es que Cesar es un caballero, a la antigua usanza española. Como lo demuestran diversos pasajes en que la caballerosidad está presente y el honor es más importante que todo.
            Puede pasarse páginas enteras en un diálogo entre dos hombres de rancio linaje, que parece una lucha de palabras para ver quien es más honorable. Tal vez esto de remarcarlo, en ocasiones hasta todo un capítulo, es para demostrar como los norteamericanos viven para y por el dinero, no importándoles nada más. Ya que en el mundo de J. Mallorquí son muy pocos los norteamericanos que son buenos, justos y nobles.
            Los criollos que detentan sus posesiones en la California de Mallorquí caen en desgracia por malos manejos de las nuevas autoridades gringas, por asaltantes gringos, por triquiñuelas de abogados gringos o por una mano en Washington que siempre es gringa. Los indígenas y mexicanos son una suerte de amigos cercanos, de compañeros de dolor, de fieles seguidores del Coyote. Casi siempre son la nobleza en estado puro. Son dicharacheros, buenos compañeros y muy pocos son malos. Pesa sobre ellos un terrible problema, son unos malagradecidos. ¿Por qué? Por haberse independizado, por haber convertido a la Nueva España en una república.
            Rompiendo toda regla de las novelillas por destajo (donde la idea es que la los acontecimientos se sucedan uno a otro, como una máquina de relojería con el único fin de entretener), J. Mallorquí se detiene a dar clases de moral e historia, a escribir párrafos y párrafos ensayísticos, ya sea sobre la tristeza de que las misiones, "que tanto ayudaron a los indígenas", hayan desaparecido "primero por ese gobierno liberal" y luego por la ambición norteamericana, o sobre lo felices que seríamos todos si todavía fuéramos un virreinato.
            Las historias del Coyote están perfectamente armadas para durar de 60 a 70 cuartillas, nunca más, nunca menos, terminando en un final esperanzador. El malo es castigado y el bueno logra hacer justicia. Están cifradas a manera de misterio, con pistas por todos lados, que el Coyote va descubriendo poco a poco. De cierta manera es un Batman charro, porque tiene todo el dinero del mundo, pero sin el trauma infantil de Bruce Wayne. En lugar de Batimovil, usa un caballo negro y por batarang una Colt 45.
            Sin embargo, las novelillas son una saga, a pesar de que cierran una misma historia cada tanto. No acaban y vuelven a empezar. En los 192 títulos que duró El Coyote se murieron muchos personajes, hubo varios Coyotes, el hijo de Cesar de Echagüe llegó a la adolescencia, algunos se casaron y la ambición norteamericana siguió creciendo. En todas y cada una de esas páginas J Mallorquí siguió ofreciendo su visión colonialista de que si España gobernara sería mejor.
            Es curioso como esto es remarcada muchas veces, hablando siempre de los buenos vinos de Castilla, de la añoranza de los personajes al estar bajo la protección "de la bandera rojo y oro de la madre patria", escribiendo siempre México o Texas con "J", como si negar esta letra fuera suficiente para desaparecer el legado indígena de aquellas tierras.
            El Coyote llegó a su fin en 1953 y no porque a Mallorquí se le haya cerrado el cerebro, sino por su cambio de residencia a Madrid y porque al parejo seguía haciendo otras historias, llenándose de trabajo hasta el tope.
El Coyote fue todo un suceso en España. Un mito que se volvió poco a poco en leyenda. Había fans que lo visitaban en su casa y le preguntaban por su personaje. Los españoles Jesús Cuadrado y Francisco F. Larrondo le dedicaron un libro La Novela popular en España: José Mallorquí. Como si para un escritor por destajo un homenaje de papel no fuera una ironía. Sus novelas seguirían reeditándose, hasta llegar al comic y a algunas películas, que a decir de conocedores, no son muy buenas. Y  es que cómo llevas a la pantalla esa candidez, esos diálogos acartonados, llenos de retórica, los planes rocambolescos para atrapar criminales, los personajes tiesos y hasta ese aire de paraíso que gozaba la California de Mallorquí.
            Es obvio decir que sus herederos siguen viviendo de los kilos y kilos de novelas que escribió en vida. En 1983 Ediciones Forum se hizo de los derechos del personaje y ofreció una reedición con los dibujos de Hans Romberg y algunos escritos sueltos de Mallorqui, en una cuidada publicación en dieciséis tomos. La mayoría llegaron a México y ahora se consiguen en librerías de viejo. Así que si algún día vez un libro con unas letras rojas enormes diciendo Coyote, con un charro de piel morena, enfundado en un traje de color chillón, cómpralo. Es basura, pero te va a gustar.

(Texto escrito hace ya 10 años y que no ha visto la luz de manera física, está incluido en el libro de ensayos "El misterio está en la luz" publicado por Crunch Editores.)

martes, 30 de octubre de 2012

Cruz diablo

Dos que se quieren se dicen cualquier cosa
El indio Solari

Me gustaba su culo argentino, por eso me acerqué a ella. Disfrutaba verla desnuda en mi cama fingiendo que dormía. Mi mundo se ceñía a ella, a verla, a rendirle adoración al templo del culo perfecto. Nuestro encuentro no fue nada semejante a una aparición fantasmal o un rayo de luz que caía del cielo para avisarme que aquella mujer era para mí. Simplemente, en un momento de la reunión ella estaba en la mesa buscando una cerveza y la vi ahí, con el pantalón apretado y su cabello lacio, del cual se enorgullecía. Pero no recuerdo si con una remera de greenpace.
                    Cómo acabamos bebiendo en una banca de una botella de tinto no tengo la menor idea. Lo que recuerdo es que le canté una canción de Los redondos, Cruz Diablo, la única que me sabía completa, porque no me creía que me gustaban. Entonces, aquel pantalón que le apretaba la fresa de su vagina calentó mis piernas.
                    Ah, que delicioso fue entrar al hotel y luego de tapar los espejos con cobijas, por su pinche paranoia, disfrutar de aquel cuerpo que había deseado toda la noche. El sabor de su piel en mi boca se mezclaba con el del vino. Le quité el jean y comencé a besar su cola con dedicación, con paciencia. No podía quedar un solo sitio sin haberlo tocado con mis labios.
                    Al otro día todo se hizo humo. Quiso irse cuando despertó acompañada en aquella habitación. Se levantó de la cama y me dijo que si no hubiera sido porque estaba borracha no hubiéramos acabado juntos. Le respondía que no, mientras buscaba un cigarro en los dormidos pantalones tirados en la alfombra. Si no hubiera sido por Los Redondos no te hubieras acostado conmigo. Ella era bajita, con el cabello lacio y una mirada nerviosa que se movía constantemente.
                    ¿Tenés coca? Preguntó quitándose la blusa que se había dejado para meterse a bañar. Los pibes con los que cojo siempre tienen coca. Yo no, no me gusta andar todo nervioso, contesté. Pues sos un gil… o un pendejo. No el pendejo nuestro, sino el suyo, gordo.
                    Nos fuimos a mi casa con la promesa de que allá tendría más alcohol (un JB) y discos de Los Redondos. No te creo, gordito, no vas a tener nada. Si querés probar mi lengua de sable, será mejor que tengas lo que prometes. Con lo poco que me importaba su lengua pero cumplí. La mañana se hizo tarde, la tarde noche y así se acumularon uno tras otro los días, hasta que llegó uno en que simplemente se paró y se fue.
                    Me dediqué a limpiar, a trapear el piso, a tirar la comida podrida del refrigerador y a reponerme de la borrachera enorme que significaba tenerla ahí. Avisé en mi trabajo que me había enfermado y me fui a conseguir mate, porque berreaba desesperada por beber uno.
                     Conseguí un Taraguí con palo y me aprendí algunas canciones más de Los Redondos. Solari es un capo, lo repetía hasta el cansancio. Los Redondos son inigualables, che, no hay nada como Los Redondos. Le platicaba como había conseguido algunos casetes en Buenos Aires y me decía que nunca entendería bien a bien lo que significaban Los Redondos. Ser ricotero es todo, gordito, es todo. Es una forma de vida, es acostumbrase a vivir en la calle, a no vivir de pavadas como la fama y la plata. ¿Entendés? ¿Sabés quienes son Los Redondos? Me preguntó una noche. No, le contesté sinceramente. Los redondos soy yo, se hicieron carne en mí, yo soy Los redondos.
                    Una noche alguien tocó a mi puerta y resultó ser ella, la ricotera, la que no se callaba y me jodía por no tener mate, la argentina del culo hermoso. ¿Me extrañabas gordito?, me dijo dándome de besos. Volví a enférmame, a desconectarme del mundo porque el puerto del Buen aire volvía a desembarcar en la laguna del águila y la serpiente.
                    Mi jefe llamó enojado al cuarto día y no me quedó más que decir que estaba enamorado. ¿Y tú de que vives?, le pregunté luego de hacerme a la idea que tal vez perdería mi trabajo. De mi culo, ¿de que más? Nunca supe hacer nada. Cómo crees que entré al último concierto en Obras sanitarias. Con el culo che, con el culo.
                     Me persiguen, sabés, me dijo. Me persiguen porque envenene a mucha gente. Era limón, vendía mi cola y coca. Cuántos no habré matado siendo limón. Por eso me muevo, por eso voy de aquí para allá. Así que disfrutame porque soy tu lujo. Le contesté que su ego era tal cual reza el lugar común en los porteños. Me voy a ir gordito, esta ricotera se va a ir.
                    Una tarde me mandó al descenso robándome algo de mis ahorros y un par de casetes. Me hice un mate, me senté en un sillón y me convencí que era un iluso (siempre un iluso). Nuestra estrella se agotó, canté y ella nunca volvió.

viernes, 19 de octubre de 2012

Resistencia y sueño (crónica de un encuentro literario en MTY)

Primera parte.
Jueves 12:30 AM La casa está sola. Bere, mi mujer, viaja ahora rumbo a la región de los volcanes. Yo estoy sentado frente a la computadora intentando cambiar la ponencia que de última hora y según vi en el programa, era ya otro el tema. No he dormido bien en la última semana. Un par de horas cada noche y ahora, con lo obsesivo que soy, no quiero ni acercarme a la cama por miedo a perder el vuelo. Después de un rato mi cerebro se desconecta y mi mirada se queda fija en un punto entre la televisión, el reproductor de DVD y un pequeño insecto que da giros en el piso. La alarma de mi celular me saca de ese semi sueño. Enciendo la televisión y los Eagle eyes se ofrecen como la última revolución para deportistas y policías gringos. Tomo la maleta, el boleto impreso y reviso, como buen obseso, el gas, las llaves del agua, las ventanas y salgo corriendo.
En el metro los indigentes, cual muertos vivientes, despiertan de la fría noche sacudiendo sus cobijas o saliendo del sistema de ventilación. Son casi 20 que esperan abran para refugiarse dentro. Los taxistas juegan cartas en la cajuela de un Tsuru y algunos desesperados trabajadores no ven la hora en que el policía abra la reja. En poco tiempo estoy en Pantitlán. Cuando uno cambia de estación ahí es como si atravesara una película postapocaliptica donde en cualquier momento hordas de seres semisalvajes cruzan aquellos pasillos de hormigón armado en busca de tus pertenencias. Esos clanes usan la ceja delineada y se operan la nariz, se hacen llamar reguetoneros y deambulan por los pasillos y vagones con poderosas armas sónicas en la espalda.
En el aeropuerto la gente se arremolina frente a las pocas aerolíneas que sobreviven. Interjet y Volaris son las más cotizadas. Para ese momento el sueño empieza pedirme que lo deje llegar. Veo mi desalineado aspecto en la puerta del Oxxo. Pido un café y unas donas que son el desayuno-basura más caro que he tenido en mi vida. Tiro la mitad cuando en la entrada a las salas me lo piden de buena manera las vigilantes en sillas de ruedas.
En la banda de revisión de equipaje una chica abre su maleta y de ahí salen docenas de pastas de dientes Colgate. La chica me ve con lo que ella sabe son ojos bellos y me pide que le ayude a pasar unas de ellas. Me acuerdo del Lazca, de las telenovelas colombianas. Con mi sonrisa oliendo a café capuchino de polvo le digo que no.
En la sala de espera hay un grupo de músicos con el rostro destruido por las desveladas. Me consuelo un poco por lo que vi apenas hace unos minutos como mi reflejo. A lo lejos, una sonrisa sincera me saluda. Es Alicia de Milenio, y se convierte en la primera buena noticia del día. Se sienta a mi lado y comenzamos a platicar. Luego se parece Hernán y ella salta a sus brazos con notable gusto. “Licha”, le dice Hernán y yo le brindo un abrazo un poco menos efusivo al que ellos se dieron. Tonteamos buscando plática hasta que la voz de Dios, convertida en sobrecargo que nos pide nuestra identificación en el sonido, nos llama a abordar.
Quiero dormir pero la plática con Alicia se alarga mientras el avión alza el vuelo. En algún momento me desconecto del mundo cosa que aprovecha Alicia para dormir. Yo me vuelvo a quedar en ese semi sueño en el que el mínimo detalle cobra relevancia.
La sobrecargo me ofrece café y el subidón de cafeína es suficiente como para borrar completamente mi ponencia y escribirla de corrido como si alguien me la dictara. Sé que Zizek está en mis palabras.
Monterrey 9:02 AM El celular suena en el estacionamiento. Al grupo se ha integrado Orva, dramaturga y alegre carnalita y que sería parte de más historias en el encuentro. Cuando contesto, esperando que sea algo importante. Resulta ser un sujeto que leyó mi columna contra Chávez en la Jornada de Oriente. Me dice que revise mis datos porque el venezolano no llegó por medio de un golpe de estado Creo que no entendió bien lo que escribí. Le digo que estoy lejos y que de dónde sacó mi número. Soy… dice pero no escucho ya. La conexión se perdió.
10:33 AM No oigo a María Baranda pero si llego bañado y con mi camisa arrugada. Es mi camisa favorita, la de padrote, la de la suerte. Mis compañeros ya están en el pódium y entonces soy la primera ponencia que se lee ahí. Me digo a mi mismo, no habrás el hocico de más Iván, resérvate tus comentarios; pero el duende maldito siempre quiere salir a flote.
La siguiente mesa es igual de consistente que la nuestra. Espartaco brinda su punto y no habla de Elvis. Hernán se me revela como un ensayista muy cabrón y como mi “roomie”. Cada uno hace lo que puede con los temas. El duende dentro de mí comienza a brotar. Estoy muy cansado como para controlarlo así que hace uso de mi cuerpo y comienza a opinar.
            Afuera me espera un grupo de estudiantes que quieren hablar conmigo porque leyeron “Extraños” y les gustó. Cintermex con todo y sus techos altos es imposible de contener mi ego que se eleva hasta límites inconmensurables. Busco a Javier Raya, con el cual desayuné, pero se volverá solamente una referencia cruzada en las charlas posteriores. Me gusta su poesía y su sarcasmo. Lo leo en el FB y en su blog.
            Como en todo encuentro, que es como excursión de prepa, se comienzan a hacer las parejitas, los grupos de amigos. Allá los (auto)excluidos, los exitosos, los busca-chelas, las lindas, los densos, los quierointegrarme y los crudos, como yo. El sueño vuelve a tocar por medio de ligeras alucinaciones y dolores en los brazos. Tengo ya casi 35 horas sin dormir. Subo a la habitación y me pierdo.
6:20 Le digo a mis compañeros que no tengo ganas de beber. Pero apenas localizo una Carta Blanca me dio cuenta que las energías regresan a mí. La gente de MTY habla sobe la violencia, sobre lo peligrosa que se ha vuelto la ciduad, sobre la cantidad de negocios que han cerrado. Nos dicen que no vayamos a ningún antro. Raya me dijo que el se regresó caminando sin ningún problema del centro la noche pasada.
            Vaca-Espartaco, el grupo tú y yo somos amigos, se adelantan para localizar el lugar de expendio de cervezas. Atrás voy con un vario pinto grupo de escritores y escritoras.  Alicia y yo nos cooperamos para un cartón de Indio. Toño Salinas arma otro, ofrezco mi mochila para meterlas ahí. Gilma y Paulet sus bolsas. Al rato una incipiente fiesta en donde nadie quiere hablar comienza en el 104.
            Corte directo a varias botellas de Whisky en la mesita de centro, una computadora intentando suplir a un buen sonido que pudiera encender más, de por si los ánimos. La habitación está a tope. Somos escritores así que hablamos no de literatura, sino de los otros. Para eso son los encuentros para hablar de otros encuentros y estar al día de la vida amorosa-sentimental de los compañeros. Bodas, divorcios, publicaciones y premios todo se mezcla con las obsesiones literarias de cada uno. Los poetas siempre son molestados, pero los verdaderos excluidos son los dramaturgos. Los que ejercemos el acoso somos los narradores. El centro reina y manda, siempre somos más del DF, los norteños hacen frente común para defender su territorio dentro de la república de las letras. Los del sur saben la batalla perdida. La literatura parece aparejarnos a todos pero los recursos dentro de municipios y estados hacen la diferencia. En Campeche me hospedaron en un hotel de paso, en Monterrey tengo tina y buffet de desayuno.
Sábado 4:12 AM En algún momento el sueño vuelve a tocar a mi cabeza. Guardo mis cosas y me voy a buscar a Toño Salinas. Le toco y le pido posada. Entren santos peregrinos, me dice. Su compañero de cuarto, un evangelista o algo así, no se mezcla con nosotros por cuestiones religiosas inentendibles. Yo tomo tres almohadas, las acomodo cerca de la cortina en el piso. Me quito los tenis y mi cerebro manda la orden para desconectarme. Mañana será otro día.
Continua.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Secretos de librero que me han sido rebelados.


Si eres poeta, artista conceptual totalmente desconocido, cuentista o novelista (no importa que tus amigos te mencionen en su blog o en sus revistas financiadas por el estado) no cometas el error de:

1.- Poner una ilustración en portada muy intrincada o apantallante pero que no diga de que va tu libro. O por el contrario, poner una ilustración malísima, una fotografía vieja con solarizado. La portada vende y mucho. La gente llega y se deja llevar por la portada, primero, es lo que hace levantar el libro de la mesa de novedades. ¿Por qué crees que Terracota tiene problemas? Sus portadas son terribles.

2.-No tener cuarta de forros. Peor que una mala portada es aún más catastrófico que no exista una cuarta de forros. La gente cuando va a la librería va por títulos conocidos, un pequeño porcentaje se arriesga y compra de vez en vez libros de personas sin mucho nombre. Muy pocos autores pueden darse el lujo de hacer lo de Salinger, su apellido, el título del libro y blanco en la parte de atrás. Domina tu ego, nadie te conoce y seguirás sin que nadie te conozca si no explicas en la parte de atrás de que trata lo que escribes. Por más que lo escriba Saramago o Paz.

3.-Usar un formato innovador. Los formatos "innovadores” como medio oficio o tabloide si no son libros de pasta dura inmediatamente se dañan. Los libreros están hechos para libros de media carta o un poco más altos. Los libros que son más altos los volteamos o los ponemos hasta arriba. Los libros más pequeños, de un cuarto de carta son más fácil que acaben siendo robados. Seguro en la pantalla del diseñador se ven increíbles o en tu pequeña editorial sea increíble platear algo así, peor los formatos “raros” acaban dañados, escondidos y devueltos. La revista de un amigo muy querido era formato tabloide. Nunca pudimos acomodarla en el sitio que le pertenecía. Los 6 ejemplares que nos llegaron nunca se vendieron porque no hubo forma de que se pudiera ver. El día de su devolución la dejé en el piso y se vendieron un par.

4.-Creer que tu libro es único. Todos los días recibimos cientos de libros. Cuando llego a trabajar están esperándome pilas de libros en espera de ser etiquetados. Todos los días nos llegan libros nuevos de alguien que como tú quiere ser leído o cuando menos conocido. El viaje de un libro cuando llega es el mismo, ya seas Márquez, Bartra o Anónimo Hernández: etiquetado, directo a mesa de novedades, luego se va a una sección de media novedad, luego a sección y después a devolución. El libro puede estar tres meses o un año. La gente de la librería no tiene la culpa si tu libro sólo está un par de semanas en novedades. Rápidamente hay que hacer espacio para otros títulos.

5.-Pedir reacomoden tu libro. Lo que no soporto es que llegue un autor y me exija acomodar sus libros en un sitio mejor. O que los ponga junto al éxito de moda o lejos de él. Cuando te vayas tu libro ira directamente al espacio de la ignominia.

6.-Creer que la gente no te lee por ignorancia. La oferta es mucha y la demanda es mediana. La poesía casi no vende, la filosofía aunque no lo creas, se vende mucho. Pero bueno, los poetas han hecho su trabajo para ser odiados por muchos lectores. Los tratados de arte a precios exorbitantes tiene poca movilidad, los cuentos tardan más y la reina es la novela.

No son verdades escritas en fuego sin embargo son cosas que veo todos los días. De nada.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Slavoj Žižek presenta a Trotsky, Terror y comunismo


Sin lugar a dudas Slavoj Žižek se ha convertido en el filósofo contemporáneo más conocido a nivel mundial, sus presentaciones son multitudinarias. No sólo es un pensador crítico de su tiempo sino que en sus escritos hace referencias a la cultura popular, al cine de Hitchcock, a la más reciente adaptación de Batman por parte de Cristopher Nolan o a los excusados. No tiene empacho en declararse abiertamente lacaniano y marxista, es bajo esa mirada que observa y desmenuza al mundo. Žižek ha tenido discusiones ideológicas con distintos pensadores, entre ellos Ernesto Laclau de corriente postmarxista. Uno de sus debates es que se opone A intelectuales de izquierda que afirman el capitalismo llegó para quedarse.
            Para Žižek, alejarse de lo políticamente correcto e ir a las bases del marxismo a través del psicoanálisis es lo fundamental. Razón por la cual decide hacer un largo prólogo (más de 40 páginas) para esta obra poco difundida y vilipendiada de León Trotsky, dónde el ucraniano se revela no como el intelectual que discutía en los cafés parisinos, el que tuvo un affaire con Frida Kahlo y que vivía escondido de Stalin; sino como un revolucionario radical. En este libro Trotsky contesta las críticas provenientes del entonces poderoso Partido Comunista Alemán. Explica con vehemencia cómo tuvieron que echar mano del terrorismo y de la guerra de guerrillas para poder hacer frente a la intervención de las potencias europeas y asiáticas que luchaban al lado de la monarquía zarista.

            Trotsky explica las formas en que el ejército bolchevique llegó a la victoria y expone los errores de la comuna de París. Libro rescatado del olvido que se dejar ver como una pieza fundamental si se quiere entender un periodo convulso, como lo fue el inicio del siglo XX.

“Los hombres topo quieren tus ojos, y otros relatos sangrientos de la Era Dorada Pulp.”


Las pulp magazines son revistas que nacieron en el paso del siglo XIX al XX. Eran grandes revistas impresas en papel corriente, hecho de celulosa o de pulpa de madera, de ahí toman su nombre. En ellas se ofrecía, a bajo costo, historias que se solazaban en los deseos humanos menos respetados. Las había de diversos tipos, las especializadas en ciencia ficción, en terror, eróticas y policiacas. Muchas crecieron y vieron su muerte a los pocos números pero la Weird Tales sobrevivió a la censura impuesta en los años 40 y dio cobijo a muchos escritores norteamericanos que se volverían de culto en los años posteriores; entre ellos Rober E. Howard, H.P. Lovecraft y Robert Bloch.
El presente libro es una recopilación muy cuidada de varios de los relatos más representativos de dicha revista. No son los mejores, pero es un repaso de los deseos ocultos que permean la América profunda. En ellos hay sectas escondidas, cultos prohibidos, mujeres despampanantes que se vuelven tigresas sádicas, momias que se alimentan de sangre de inocentes y  un juego velado entre el disfrute morboso y el respeto a la legalidad y las buenas costumbres. Poco reconocidos entonces, muchos de ellos tenían un séquito de seguidores que consumían la revista a la cual llegaban miles de cartas.
El prólogo a cargo de Jesús Palacios hace un recorrido muy documentado por este tipo de publicaciones que marcaron el rumbo que desencadeno en la cultura pop de mediados de los ochenta y casi todos los noventa. Jesús Palacios es uno de los conocedores más importantes dentro del mundo hispano de la cultura popular norteamericana, eso aunado a una traducción bastante buena sin los vicios de otras editoriales, una buena referencia para entender a las Pulp magazines.

Reseña de Entropía del 2004 por Margarita Valencia


domingo, mayo 23, 2004

ENTROPÍA-IVAN FARIAS

Lo social átono es la replica exacta del Yo indiferente, con la voluntad débil, nuevo zombi atravesado de mensajes.
G. Lipovetsky


Este libro habla de lo cotidiano y decir lo cotidiano resulta tan usado, sin embargo de allí se desprende el horror. El horror esta en la aceptación sumisa de lo cotidiano-circular-real. El tedio. Manifestar (constatar una vez mas) que seguimos siendo estos entes simples que se ponen mascaras, se visten, se enfrentan, sufren, se desesperan y siguen corriendo en las mismas direcciones y teniendo las mismas ansiedades, obsesiones, deseos, temores: El amor, el sexo, la traición, el hastío, (que cicatriza la cara de todo el texto) la incomunicación, la mujer como un objeto ausente –a pesar de aparecer en todo momento-, que esta sin estar, como un ente inexplorable, visto de lejos. Asemejándose a un mito o un personaje contado por la tradición oral, patriarcal y milenaria. Una mujer que es la proyección de un hombre. Una mujer que es un eje vacío. Una pantalla para dar paso a lo Otro (lo masculino). Una mujer que no existe, que es de cartón, disfrazada de Femme Fatale o de otro estereotipo, una mujer que al ser leída por una mujer real, ésta se da cuenta de que es la encarnación de una distancia entre un hombre y un ente que él le parece indescifrable. El miedo, el no llegar a aproximarse, el sucumbir ante la entropía que es neutralización, que es el final no planeado, el final de tajo y sin gloria, la nulificación.

Todo esto como producto de la Literatura Instantánea, esa que deja en el paladar la sensación de vencimiento, de ruina, de no impugnación. Personajes nacidos de la era de la producción en serie y el hipervínculo. Neo-arquetipos literarios, donde no hay metáforas feroces, ni preguntas fundamentales acerca del SER Y DEL ESTAR. Sin embargo llenos de obsesiones que tienen como centro el hastío y que alguna manera nos hablan del individualismo y la sociedad enajenada. Donde hemos extraviado la posibilidad de ser presas de una tensión o un espasmo. Vivir de manera insustancial.


HIPERVÍNCULO -1

...nuevo zombi atravesado de mensajes.

¿Por qué un Hipervínculo?

El hipervínculo, aparece como una mofa, critica a la idea de “la práctica de una escritura creativa” que integra o busca integrar nuevos recursos y tecnologías (neo-teologías) para escribir o estructurar el texto. Evidencia así, el ansia de innovar, de integrar elementos sin razón, yuxtaposición arbitraria de la que tanto se jactan los escritores posmodernos-híbridos-transfronterizos y que da como resultado una formula para elevar al texto a un nivel “experimental” y “trasgresor”, ambos conceptos ya desgastados no sólo en nuestros días, sino desde finales del siglo XIX y principios del XX, pues recordemos que en ese entonces ya Mallarmé había escrito “El Libro” (Le livre) donde aparece por primera vez la idea y la estructura del hipertexto y del hipervínculo; sin olvidarnos tampoco de los cadáveres exquisitos hechos por los surrealistas y los libros móviles de la segunda vanguardia.

Así el hipervínculo en este texto busca evidenciar las formulas escriturales de lo posmoderno, al mismo tiempo que mostrar la falta de objetivo en su utilización y sobreexplotación. En suma, busca tapar la boca y abrir lo ojos de aquellos que piensan que con la utilización del hipervínculo (o la integración de las estructuras tecnologías al texto) están descubriendo el hilo negro.

Por todo lo ya mencionado, en todo este libro hay un vórtice y en él se asoma la palabra ANIQUILACIÓN.


Todo el lenguaje se hunde. Aun así hay un después.

-Margarita Valencia Triana. 

martes, 28 de agosto de 2012

Manual del intelectual progre en facebook


1.-Hay que quejarse. El mundo no se dará cuenta de lo increíblemente diferente que eres si no tienes una queja diaria. Puede ser contra el jefe de gobierno, sobre el hambre en el mundo o sobre el taxista que te llevó en la mañana.
2.-Lo principal es odiar lo que todo mundo ama. Si se estrena la nueva película de Batman, por ejemplo, debemos poner una enfática diatriba contra ella, tildarla de sosa, de aburrida, de pretenciosa. Menciona una oscura película o un cómic. Remata: el libro es mejor.
3.-Es importante mencionar algún tipo de alimento o bebida que nos ofrezca distinción. Puede ser algún té (es mejor usar la palabra infusión) regalo de un amigo que viajó a Inglaterra o directamente de exportación del Sumesa. El chai ha bajado mucho en status debido a que hay marcas nacionales. Siempre será mucho mejor el té verde de alguna perdida tienda china así sea de mala calidad o las mezclas de menta, fresa con manzanilla. El de boldo o muitle quedan fuera del rango de acción. Aunque en la India el cardamomo sean el equivalente del boldo.
4.-La cerveza artesanal siempre será un hit. Lee las recomendaciones de Chilango o compra El libro de la cerveza. Puedes sacar miles de post gracias a este compendio. El vino es importante pero la cerveza es trendi. La Cucapa y la Minerva han bajado en el nivel de rarezas, no lo olvides.
5.-Deberas sacar fotos a tus libros. Escoger las ediciones más bellas. Si tienes libros de Nórdica, Galaxia Gutenberg o Ediciones del Asteroide qué esperas para sacarles fotos y subirlas a Instagram. Los autores de Europa del Este siempre estarán cotizados. Alguna cita de ellos, de algún corresponsal de guerra en los cuarentas, algún preso político de Stalin o un sobreviviente del Gulag será ideal. Los japoneses también son importantes. Murakami no, por favor. Debe ser un escritor poco conocido en México. Si eres mujer Clarice Lispector o Gioconda Belli son ideales. No importa que no hayas leído a ninguno de ellos. Tus contactos de Facebook tampoco.
7.-Cuando te inviten a un evento y tengas la suerte de viajar pon que no podrás asistir porque estarás de gira en Marruecos o en Nueva York. Cambia tu lugar de residencia aunque solo estés dos horas en el aeropuerto de Lima.
8.-Por último, la foto de perfil en Europa es importantísima. Una cantina funciona igual, pero deberás poner citas sobre el alcoholismo. Las chicas se reducen con esto.

lunes, 20 de agosto de 2012

El ejército realista (Literatura de terror en México)

Hace algunos años el escritor norteamericano Peter Straub vino a México y al inicio de su ponencia pidió disculpas por desconocer cuáles eran los escritores más representativos del género en nuestro país. Rafael Martínez Lloreda, un escritor, le advirtió que no debía preocuparse pues no existían exponentes.
            Para ese momento (1997) tal vez era cierto. Hacer un mapeo de los escritores de terror o que lo cultivaban en México significaba encontrarte a un viejo ermitaño como Mario Cruz y a muchos otros que lo hacían secretamente en su casa sin llegar a publicar nada. La llegada de una nueva generación más enganchada al cine y a las redes sociales ha permitido un relajamiento en el duro canon literario de nuestro país.
            No es que el terror no se cultive en nuestro país es que es perseguido y denostado por los colegas escritores que prefieren otros géneros. El realismo, como explica Alberto Chimal, a fin de cuentas es también un género. Las razones de esto pueden ser diversas. Norma Lazo, narradora, autora del libro “El mecanismo del miedo” nos dice que “…en Latinoamérica somos muy pretenciosos. Hay un desprecio hacia el género. Todos quieren hacer ‘grandes cosas’, ser artistas, hablar de los problemas más ‘profundos’ del ser humano. No se dan cuenta de las virtudes del género para fabular profundizar. Los cineastas quieren ser Bergman o Tarkovsky. Los escritores quieren ser Mussil o Flaubert. Como si hacer género te excluyera de un gold team. Yo nunca he sentido esos complejos.”
Bernardo Esquinca, uno de los escritores más celebrados por sus libros “Demonia” y “Los niños de paja” explica que: “El terror es denostado en nuestro país por parte de la academia, los críticos y los escritores más solemnes y pretenciosos, que lo desconocen y no saben de qué se trata.” Rodolfo JM, narrador y antologador de dos interesantes compilaciones de cuentos de género negro “negras intenciones” y de terror “El abismo”, tiene una teoría similar: “En México, por ejemplo, los intelectuales tienen una historia muy cercana al poder del Estado, sobretodo al de los gobiernos ‘de la revolución’. En ese contexto se ha institucionalizado el ‘realismo’. Un escritor que no se apega esos esquemas es calificado de excéntrico, en un sentido peyorativo. Aunque lo cierto es que de unos años a la fecha ese molde se está rompiendo.”
A pesar de estos prejuicios el terror ha ido tomando un lugar dentro de la literatura mexicana. Si Straub viniera de nuevo, tendríamos varios nombres que mencionarle y libros para que se llevara. Entre ellos estaría Carlos Bustos, quien vive en Guadalajara, Jalisco y tiene en su haber el Premio Nacional de Literatura “Gilberto Owen” del 2009. Ha publicado en una decena de antologías y “Fantásmica” una novela hecha de cuentos. Dónde un padre que puede ver muertos, es reclutado por el vaticano para desentrañar misterios. “Fantásmica” retoma el cuento fantástico latinoamericano y lo mezcla con el terror pulp nortemaericano. La mezcla es increíble.
Norma Lazo es una escritora que ha cultivado el género de muchas formas, ya sea haciendo, guiones, ensayos y artículos sobre él o dándole cabida en los diferentes espacios que ha tenido. “El horror en el cine y en la literatura” es un ensayo dónde Lazo expone los diferentes tipos de miedo que existen y dónde mezcla su propia experiencia con posiciones filosóficas y piscológicas. “El mecanismo del miedo” es a su vez, un ejercicio de llevar los preceptos de “El horror…” a la narrativa. La niña personaje, María José, alter ego de Lazo, descubrirá el miedo y la literatura al mismo tiempo una vez que debe irse a vivir a la casa de la abuela.
Bernardo Esquinca es todo un caso extraño ya que es un escritor dedicado exclusivamente a los subgéneros y que goza de respeto dentro de la literatura. Esquinca abreva de Stephen King y JG Ballard para crear cuentos acordes a nuestra identidad. “Los niños de paja” y “Demonia” no necesitan de recurrir a la Llorona para descubrirse nacionales. La novelle contenida en “Demonia” y que da título al libro es un recorrido por los recuerdos de unos estudiantes católicos que presencian una posesión demoniaca. Sus cuentos perturban, crean expectación y se afincan mucho en las imágenes cinematográficas.
Nestor Robles, tapatío pero afincado en Tijuana desde hace años, es cineasta y se encargó de compilar una serie de relatos de terror en cuatro tomos con escritores cercanos a Baja California. El resultado fue “Cuadernos de la sangre”, que se pueden leer vía PDF en su sitio de internet o comprar por correo en el mismo lugar. “Cuadernos de la sangre” es un recorrido variopinto de muchos escritores que se nutren más del cine que de la literatura. Que no tienen complejos y que abordan temas que otros solo soslayan.
Arturo J. Flores es periodista, narrador y fan del metal. Arturo tiene tres libros de cuentos que abordan de diferentes maneras los temas clásicos del género. “Cuentos de hadas para no dormir” tuerce los personajes idílicos y les da nueva vida. Santa Claus es degollado, un sueño sueña una vida aburrida. “Martini para suicidas” es un recorrido a ritmo de metal por vampiros que son obligados a suicidarse, sodomitas que torturan ángeles y demás seres provenientes de la oscuridad. “Como una sombra vil” conserva el tono oscuro pero lo mezcla con la melancolía.
Pepe Rojo es uno de esos escritores que si hubiera sido norteamericano sería una leyenda. Ha sido el creador de los Minibuks, de la revista SUB y de la editorial Pellejo. “I nte rrupciones” recopila algunos de sus cuentos que mezclan a partes iguales su gusto por la filosofía (Zizek), la ciencia ficción y su muy particular humor.
Para tener un panorama aproximado de lo que sucede en el género dentro del país es necesario acercarse a la antología realizada por Rodolfo JM “El abismo”, donde reúne a 18 escritores emparentados con el terror o que están de lleno en él. Los cuentos, como toda antología, varían en calidad. Sin embargo destacan los relatos de Federico Vite, Esquinca, Villegas, Rojo, Haghenbeck, Acosta y Alvahuante.
El boom del terror en los ochentas se dio gracias la política neoliberal y militarista de Ronald Reagan. El género, lamentablemente, siempre está ligado a momentos álgidos dentro de los países. Para aceptar el miedo debemos sublimarlo, por eso en este momento de nuestro país es el propicio para que surjan nuevas voces. Ya las hay y vendrán más.