lunes, 30 de enero de 2012

Energía desbordada, el arte acción fuera del centro

Para fechar el performances en nuestro país tomemos como punto de partida el movimiento de Los grupos y los efímeros pánicos de Alejandro Jodorowsky. Desde ese momento el performances tomó carta de naturalización y ha producido muchos exponentes destacados. A continuación citaré algunos artistas jóvenes que han tenido trabajos constantes dentro del arte acción fuera de la Ciudad de México.

El poblano Brama Santos, es uno de los accionistas que se decanta por el uso del cuerpo, la sangre y las imágenes fuertes. A la salida de su Tehuacán natal se incorpora al grupo “Los Invasores” para posteriormente hacer piezas en solitario en Tlaxcala, Distrito Federal y España. Brama Santos escribe poesía y cuento, disciplinas que incorpora a su trabajo. “Para los performances la lectura es imprescindible y observar, sobre todo observar”, afirma.

Una de sus piezas más recientes “Cicatrices”, fue realizada en la facultad de artes de la Universidad de Veracruz en Xalapa. En ella mezcla la lectura de su poema “Oda al cráneo”, de influencia beat, con una especie de crucifixión. El poema autobiográfico era leído por alguien del público mientras otros pegaban a su cuerpo con cinta transparente objetos cotidianos como plumas, relojes, engrapadoras y pilas. Objetos que, después de un tiempo, le dejaban marcas en la piel. Las piezas de Brama Santos son vivenciales, construidas desde la entraña y se manejan mucho desde el momento anímico que vive.

En otro punto dentro del mismo performances, el tamaulipeco Miguel Rodríguez Sepúlveda, utiliza el cuerpo como objeto para sus piezas, pero de distinta manera. Sepúlveda tiene un posicionamiento político claro. En Emergía por ejemplo, realiza un recorrido por diferentes capitales de Sudamérica para especular “sobre la condición de los referentes culturales dentro del proceso histórico, político y social de Latinoamérica”, como aclara.

Rodríguez Sepúlveda pregunta por los íconos locales a la gente de la calle de la capital que visita. Posteriormente selecciona algunos y se los pinta en la espalda a varios voluntarios, que se pondrán a correr. El sudor interviene los íconos y obtiene resultados sorprendentes, ya que el azar y la emergía producen lágrimas negras en Bolívar o dejan casi intacto a Zapata.

Los registros gubernamentales son también una constante en su obra. En otra pieza, presentada en el “Festival internacional Performagia 1”, se tatuó el código de barras de su CURP en el brazo, para posteriormente tratar de ser reconocido en los lectores de diferentes tiendas departamentales. Quería saber si el código impuesto por el sistema político era reconocido por el sistema económico. El tatuaje fue ofertado, pero nadie aceptó los términos de la compra. En otra acción utilizó la tinta que utilizan para registrar el voto en las elecciones para con ella marcar a todos los asistentes al Ex-Teresa, en la pasada muestra de performance, con la frase “Todos somos culpables aunque se demuestre lo contrario”.

Miguel Rodríguez Sepúlveda y su esposa Fernanda Mejía, tienen a la par de su labor de artística el “Taller Mutinacional”, donde periódicamente se reúnen creadores de varias naciones y ofrecen talleres, charlas y cursos.

En Oaxaca se encuentra “La Perrera”, lugar donde accionistas como Grabiel Civil o la Pocha Nostra han trabakado con ellos. Sus más activos participantes son Gabriela León y Saúl López Velarde. Ambos comparten el compromiso de estudiar y difundir el arte acción en Oaxaca. Razón por la cual conformaron “La perrera, Laboratorio de Arte reactivo”. A su decir, desean la “experimentación curatorial con artistas de distintas disciplinas, propiciando el diálogo entre ellos a partir de catalizadores y la producción de un resultado, cualquiera que este sea.”

Gabriela León en solitario ha realizado piezas que muestran un posicionamiento, si no político cuando menos social. En “Un paseo dominical” recorre las calles de Oaxaca capital ataviada con un vestido realizado con los restos de las barricadas levantadas en el fallido enfrentamiento contra el ahora ex gobernador Ulises Ruiz. La sencilla travesía por la ciudad se convierte en un tour de forcé ya que camina —aparente despreocupada— entre los policías, soldados y manifestantes. Una sencilla caminata que nos revela el polvorín en el que vivieron los oaxaqueños en ese tiempo y que vivimos ahora el país completo.

Otra acción destacable es “Notaria Pública S/N”, que se realizó durante la “Marcha por la vida de las mujeres”. En ella Gabriela León se erigía notaria pública y daba titularidad de su cuerpo a cien participantes. Jugando con el supuesto machista que las mujeres son propiedad del hombre. Así, desde una “posición legal” ellas podían decidir sobre su cuerpo. Las piezas de Gabriela León son muy cuidadas y logran manifestar poesía en cosas que no nos imaginábamos.

En Tlaxcala se ha gestado un movimiento dentro del performances que se vino a consolidar con la presencia del “Festival internacional de performances Performagia” en su séptima edición, dirigido por Pancho López. Mismo que en el 2009 tuvo su sede en Tlaxcala. Aunque ya se veía haciendo trabajo de performances desde unos años atrás, fue después del evento que diferentes creadores se reunieron en un grupo sin nombre para trabajar en equipo, pero de manera individual respetando las constantes de cada uno e invitando a personas de otras disciplinas. Tomaron la calle como su elemento y una plaza, la céntrica Xicoténcatl, como su espacio. Los integrantes más constantes son Mariola Lima, Haydee López y Jonathan Farías, que invitaron lo mismo a antropólogos, escritores, músicos y bailarines para llevar acabo piezas cada 15 días y tallerearlas.

Mariola Lima ha realizado una serie de performances donde se presentaba como diferentes mujeres, desde la novia-esposa hasta la dominatrix violenta. La obra de Lima es rica en elementos metafóricos y no duda en utilizar su cuerpo para proyectarlo como lienzo. Haydeé López, por su parte, ha creado híbridos entre el performances y el teatro como su obra Islandia. O piezas en las que el rol de la mujer en la sociedad es cuestionado. Jonathan Farías, influido por la música, realiza piezas con elementos límite. Lo mismo se transforma en un soldado para violentar a los asistentes, que ofrece su sangre para mostrar el absurdo de la llamada Guerra contra el narcotráfico.

En Monterrey Melissa García lleva acabo un trabajo similar de difusión y estudio del performances que sus pares en otros estados; a la vez que trabaja en su propia obra. El festival de arte acción, “Horas perdidas”, lo realiza con Celeste Flores, Caleb Gómez y Teresa Martínez, compañeras y cómplices suyas. Melissa dice que del “festival hemos aprendido bastante sobre la relación entre arte y espacio público en el peculiar contexto de nuestra ciudad, donde el performance es tan poco conocido y hasta difuso entre las disciplinas artísticas que más se gestan en Monterrey.”

En su obra el uso del cuerpo es primordial y va acompañado de una violencia que parece no serlo. Ya sea que exponga su humanidad al calor de decenas de velas o al frío de bloques de hielo o permanezca bajo un montón de tierra. En su serie “Sangre” se hace sacar la misma con agujas hipodérmicas, ya sea para alimentar una máquina o para bebérsela. ”La sangre es como el punto de unión entre todas las funciones vitales y por lo tanto como la unión entre la vida, la muerte y el amor, tres temas definitivamente recurrentes en mi trabajo.” Afirma Melissa de sus propias piezas.

En Yucatan se encuentran trabajando Débora Carnevali y su pareja Omar Góngora. Entre los dos sostiene una galería de autor llamada “La Periferia”. De su trabajo en este espacio Débora coincide con el resto al expresar que es una labor enorme. “Tenemos que hacer todo: desde aplicar a becas, curar las exposiciones, mantener el programa de actividades, pintar paredes, raspar pintura, limpiar tazas de baño y servir vino. Te vuelves un todologo, lo que al final se vuelve lo mejor de la experiencia”.

Las piezas de Débora Carnevali mantienen un juego con la distancia, con el espacio, más que con la intimidad de la accionista. Utiliza los recursos tecnológicos como el skypee, el teléfono o los anuncios publicitarios como parte de sus elementos.

Por último la obra de Roberto Beltrán en Ciudad Juárez necesariamente es influida por su situación geográfica. Hace ya algunos años conformó el “Grupo efímero”, donde trabajo cuestiones escénicas con otros artistas. Beltrán explica que… “el tema central de mi trabajo es la trasgresión de las fronteras (físicas, mentales y espirituales). Pasar de ser "el artista" a ser "el objeto", a intervenir espacios geográficos fronterizos. Pretendo el cuestionamiento del ejecutor ante el espectador, que a su vez, se confronta y cuestiona si mismo al participar en la experiencia e interacción”.

Este es solo un puñado de la gente que está trabajando fuera de la Ciudad de México; que sigue aglomerando la mayor parte de las propuestas institucionales. Sin embargo y debido a la labor de estos artistas, han surgido diferentes polos de atención en sus respectivos estados. Agradezco la ayuda de Pancho López que sin él este texto no sería posible.

miércoles, 18 de enero de 2012

El Chapo es amor

Desde hace unos días las redes sociales y los medios se han hecho eco de una carta bien intencionada, bien pensante, de la actriz Kate del Castillo, otrora chica televisa que de improviso se volvió enfant terrible del cine nacional.

La misiva consiste en una serie de declaraciones de principios muy cercanas a las ideas progresistas de izquierda: desconfiar de la religión, del gobierno, exigir justicia de los ricos hacia los pobres, dar amor y demás. Lo que sería algo para exclamar “¡qué bonito!” en los programas de cotilleo. Lo que causó conmoción es la referencia pueril al Chapo Guzmán, el conocido narcotraficante que actualmente lidera el tráfico de droga a los Estados Unidos; el mercado más grande del mundo.

No es la primera vez que alguien ve con romanticismo a los narcotraficantes, que los iguala a leyendas como Chucho “el Roto” o Joaquín Murieta. Los que lo hacen es porque viven alejados de la problemática, de los pueblos arrasados o bajo el miedo del capo local. Los que piensan que los narcotraficantes son buena onda, ídolos del pueblo, que hacen carreteras y escuelas son los que compran en la tranquilidad de su casa onzas o gramos de coca.

De la misma manera, aquellos que ya sea por películas como Cara cortada o los corridos alterados, piensan en la vida del traficante como la ideal. Se olvidan de la cuota de sangre y dolor que hay detrás. Reducen su vida al consumismo pletórico y machista, que eleva a rango de ley el desmadre, la misoginia y la vacuidad.

Los corridos alterados son una forma de expresión sinaloense que proviene de los llamados “buchones”, gente de la sierra católica conservadora que trafican con drogas como la goma de opio o la cocaína. El corrido mexicano desde el siglo XIX siempre ha tenido diferentes evoluciones y los alterados son una más de ellas, pero son solo idealizaciones. No hay que perdernos de lo principal: los narcos destruyen pueblos, acaban familias, prostituyen mujeres, corrompen instituciones y asesinan con balas o con mercancía. En las películas se ve bien, aquí es de la chingada.

martes, 17 de enero de 2012

Miss Bala

Miss bala (México-2011) es una película que fabula acerca del famoso caso de la Miss Sinaloense que fue detenida junto a varios capos de la droga. La toma de los implicados frente a los celulares, armas y billetes y el rostro avergonzado de la mujer le brindaron a Gerardo Naranjo la imagen disparadora de una trama que se aleja de lo que nos han acostumbrado.

De entrada el casting ofrece rostros nuevos, no aparecen los apellidos de siempre y los protagonistas brindan actuaciones sólidas. En especial Noé Hernández, quien encarna al narco (con un guiño al chapo Guzmán) que ayudará a encumbrase como reina de belleza a una Stephanie Sigman en papel. No hay botas puntiagudas, hebillas, “trocas tuneadas”, corridos a todo volumen, Buchanans o la famosa escena de picar la coca. Toda apología o denuncia queda reducida a un tono casi documental. Las acciones se van sucediendo y atrapan desde el primer momento.

La violencia ofrecida es lo suficientemente realista como para sentir que uno ve un noticiero y no una cinta de ficción. No hay el hiperrealismo exagerado que tanto nos han recetado en otras películas mexicanas o colombianas, no hay una denuncia directa a nadie. La misma película se autocontiene.

Sin embargo pasan demasiadas cosas, se comprimen demasiados sucesos para los pocos días efectivos que dura la historia. Es como el deseo de abarcar todos los aspectos, la corrupción, las ejecuciones, las falsas detenciones en poco menos de dos horas. Además, la visión chilanga sobre el norteño permea todo. Esa Tijuana es irreconocible, ese acento es tan poco tijuanense.

Algunos han querido ver en la cinta cómo la violencia y la corrupción nos arrasan, sin embargo, todos los personajes aceptan su papel en el engranaje. Ninguno se opone firmemente a seguir el juego de corrupción y extorsión, ni la mujer, el padre de la chica, el hermano, la directora del certamen, los policías y hasta el espectador.

lunes, 16 de enero de 2012

George Lucas y sus reestrenos

Fue hace ya más de tres décadas que un joven fan de las space operas, estilo Buck Rogers y Flash Gordon, se aventuró a realizar una película en la que plasmara su muy particular imaginería. La película en un principio no tuvo el apoyo financiero de ningún gran estudio. En aquellos años lo que reinaba era el realismo citadino y los grandes nombres de directores consolidados o que provenían de escuelas respetadas como la UCLA o la NY Film Academy. Para poder conseguir el presupuesto necesario George Lucas cedió a la FOX las ganancias de la cinta a cambio de quedarse con lo producido por la venta de muñecos, libros, discos y de más parafernalia. La cinta se filmó y el resto es historia. Estoy seguro que un mandamás de la productora debe estarse dando de topes por ese contrato.

Lucas, más que guionista, más que director, es un visionario y un comerciante. En aquel entonces nadie preveía que una película pudiera generar un mar de mercancía que redituara tal cantidad de dinero. Aquella primera película, “Una nueva esperanza”, el capítulo IV de una trilogía de trilogías apenas mostraría la punta del iceberg de un mundo nada original, pero que se volvería entrañable. Inspirado, como el mismo George Lucas ha dicho en más de una entrevista, en 2001 Odisea del espacio de Stanley Kubrick, quiso crear una epopeya espacial con los mismos efectos y música orquestal. Cosa que no logró con la perfección del neoyorquino.

La trilogía cambiaría el cine norteamericano y sentaría las bases de los posteriores blockbusters. La dirección de películas se rejuvenecería, los jóvenes talentosos se pondrían detrás del banquillo, se daría oportunidades a ideas que pudieran parecer estrafalarias o absurdas, la mercadotecnia llegaría para quedarse. Los efectos especiales pasarían de ser una ayuda para contar la historia a volverse protagonistas, la banda sonora sería parte fundamental de la historia y los afiches para el cine objetos sagrados. Sería revocada la ley en que los créditos deberían ponerse al inicio (con la batalla legal que esto desató) para que el prólogo de cada episodio fuera lo único que apareciera.

La cinta y sus secuelas dispararon una andanada de seguidores a pesar de los hoyos en el guión, lo poco original de la trama y de que la mayoría eran actores desconocidos. Todas esas fallas se subsanaban con la creación de un universo nuevo, rico, que prometía a sus creyentes vivir en un mundo mejor o cuando menos más divertido que el propio. La película causo de inmediato un culto que se ha desbordado. La gente se casa bajo el rito jedi, se saben la biografía de personajes y actores, se visten como los héroes o villanos en los reestrenos, hacen clubs y discuten la trama.

Con el paso del tiempo los propios fans exigirían que se continuara con la saga, que se contara qué pasaría con la Federación y los jedis o que se explicara la caída en el lado oscuro del padre de Lucas Skaywalker. Había novelizaciones, cómics y rumores por doquier, pero lo oficial sería un guión escrito por el propio George Lucas y de preferencia dirigido por él.

Casi quince años después de que se acabara la primera trilogía Lucas se puso en el banquillo del director y comenzó a crear la historia del nacimiento y caída en el mal del personaje más carismático de la trilogía inicial: Darth Vader. De repente el universo Star Wars volvía estar en todos los medios. Se reestrenaron las películas originales con todos los adelantos técnicos de la época. La expectativa de lo que pudiera contarse derramaba tinta. Se hicieron varias revistas oficiales en las cuales se daba a cuenta gotas información de los fichajes de actores y sobre la trama.

A diferencia de sus anteriores trabajos, Lucas llevaba las de ganar. Así que echó mano de lo mejor. Contrato actores de reconocida trayectoria y capacidad como Natalie Portman, Ewan MacGregor, Liam Neeson, Ian McDiarmid y Samuel L. Jackson para elevar el nivel en este rubro y asegurar un público joven que se identificaba con los primeros. No escatimo ni un peso para utilizar toda la tecnología a su alcance y creo el primer personaje digital del mundo, un Jar Jar Binks que unificó los odios de fans y detractores por igual. Lo malo es que no utilizó a un buen guionista, sino a él mismo.

“La Amenaza fantasma” como sus predecesoras, reunió elementos de la cultura occidental y la oriental. De la cristiana tomó la imagen del diablo que se representa muy bien en el Sith Darth Maul, de cara roja y cuernos, o en la concepción virginal de la madre de Anakin Skywalker, quien posteriormente sería Darth Vader. De lo oriental toda las enseñanzas jedis-samurais como la relación entre los aprendices y la serenidad de un maestro zen como Qui-Gon Jinn, interpretado por Liam Neeson.

Lucas siempre le ha dado mucha importancia a los adelantos técnicos. “La Amenaza fantasma” la realizó en formato digital, con la idea de que posteriormente todas las películas se grabaran así para, a su vez, ser distribuidas por medios electrónicos. Cosa que sucede actualmente cada vez más. Pero además ha encontrado en estos adelantos tecnológicos la manera más sana de hacerse llegar más y más dinero. Sus anteriores películas fueron remasterizadas y nutridas con nuevos efectos especiales que incluyeron el agregar a un personaje que no estaba ahí, nuevos efectos en los sables de luz y mejores detalles en las preciosistas ciudades. Por eso no es de extrañar, que al llegar una mejor tecnología de 3D Lucas desee ver (y millones de seguidores alrededor del mundo) “La Amenaza fantasma” en tres dimensiones. De inmediato pienso en lo mucho que se disfrutaría la carrera de pods y aquellas batallas para salvar a la reina Amidala de la federación de comercio. Puro cine, pura magia y mucho negocio.

El volado de Carlos Bolado

El cine político en nuestro país se hace, a pesar de que sea poco y tenga muchos detractores. Nace de la necesidad de mostrar en imágenes lo que la realidad nos escupe a la cara. En el cine silente nacional ya existía “La banda del automóvil gris” (1919), aquella que mezclaba pietaje real con ficción. La cinta trataba de un grupo de soldados protegidos por los altos mandos militares que asaltaban a mansalva a abordo del auto del título.

La revolución mexicana fue el gran tema del cine nacional una vez que el PNR, posteriormente PRI, sentó sus reales. La consigna fue idealizarla, darle un corpus lógico, ya que “la bola” simplemente fue la revoltura del rio para que los líderes gandallas justificaran sus puestos. En “Vamos con Pancho Villa” (1936) de Fernando de Fuentes, la revolución se muestra cruenta y caótica, los revolucionarios impolutos sacan su salvajismo. La cinta, primero enlatada y posteriormente con el final censurado, ha sido de las más boicoteadas por el régimen priista.

“La sombra del caudillo” (1960), otra obra enlatada y perseguida por los militares, ya que los muestra convenencieros, tranza e hipócritas. La cinta ha podido ser vista en círculos muy reducidos, como cineclubs o universidades. Basada en la novela de Martín Luis Guzmán es dirigida con bastante oficio por el chambista Julio Bracho, la cinta causó el enojo de la plana mayor militar lo que la llevó directo a las bodegas.

La supuesta apertura política de Luis Echeverría vino a ofrecernos un tríptico de cintas dirigidas por Felipe Cazals. “Canoa” (1975), “El apando” (1975) y “Las Poquianchis” (1976) donde se mostraba a toda luces que el sistema estaba podrido hasta el tuétano.

Es entrado en los noventas que el cine político comienza menudear luego de que la guerra sucia o de baja intensidad comenzara a aflojar un poco la tenaza. El ejemplo más evidente es “Rojo Amanecer” (1989) que sufrió la censura del salinato. Filmada de forma precaria y a salto de mata pudo salir a la luz luego de la presión en los medios. Aunque no se salvaron del cambio de final.

Es en la década pasada que las cintas como “Cementerio de papel” (Mario Hernández-2007), “La ley de Herodes” (1999) o “El infierno” (2010) Ambas de Luis Estrada se vuelven redituables en taquilla y marcan sucesos cinematográficos. Sin embargo, documentales como “¿Quién es el señor López?” (2006) o “Fraude: México 2006” (2007), ambas de Luis Mandoki sufrían de la censura abierta, ya no del gobierno en turno, sino de los industriales que presionaron para que ambas películas no tuviera distribución comercial y no favorecieran al candidato de la izquierda.

Es ahora que Carlos Bolado el mismo director de “Bajo california, el límite del tiempo” (1998) y de la mini serie Los Minondo decide aventurarse a recrear el asesinato del ex candidato del PRI Luis Donaldo Colosio. Luego de tres sexenios, muchos de los protagonistas de aquel magnicidio siguen en plena actividad, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo y los inculpados. La cinta comienza con un presupuesto de 60 millones de pesos y será producida por Mónica Lozano que ha hecho lo propio en taquillazos como “Amores perros”, “Arráncame la vida” y “El Infierno”.

Enoc Leaño, eterno personaje secundario, será Colosio y Harold Torres el ejecutor. Los actores serán los de siempre: Kate del Castillo, Daniel Giménez Cacho, José María Yazpik, Odiseo Bichir, más los que se vayan sumando. Esta mezcla de personajes y productora dan a pensar que será una película dentro de los cánones de las última realizadas en nuestro país. Mucho drama televisivo, mucho nombre en los créditos, buena taquilla pero poco arriesgue. Sin embargo, habrá que ver.

viernes, 6 de enero de 2012

Doomsday

—Le traemos la buena nueva. El fin se acerca.

—En serio, ah caray, ¿y cómo crees que sea el fin del mundo?

—Fuego llueve del cielo, sangre en los mares.

—¿Crees que así, todo tan cinematográfico? ¿Fuego en el cielo?

—Es una metáfora. Explosiones, hongos nucleares. Sangre derramada que llega a

los ríos y de ahí al mar.

—¿Matanzas?, dices, ¿guerras? El doomsday, el Armagedón, el final de los días. Las

profecías mayas cumplidas.

—Sí, vivimos en una época oscura. El fin se avecina.

—Siempre han habido guerras. En la conquista hubo muchos más muertos. Ahora

cuando menos la muerte es algo impersonal. No creo que el final sea así. Me gustaría

algo más loco. Un ataque zombi, un virus mundial, una nevada mortal, algo que nos

democratice ante la muerte. Las guerras las inician los países poderosos y nosotros sólo

nos quedamos viendo.

—Lo tomas a juego, pero el final está cerca, está en las escrituras.

—No soy católico, ni siquiera cristiano. Entonces no creo que todo deba acabarse

entre dolor y muerte para renacer en un mundo feliz y justo con los abogados agarrados

de la mano de los leones y los tigres.

—No blasfemes.

—¿En qué uso horario esta Dios? ¿A todos nos llegará el fin al mismo tiempo? ¿Los

japoneses se irán antes?

—Ándale, cuando veas cómo se cumplen las profecías no te reirás igual.

—¿De verdad crees que Dios necesite tanta alharaca para terminar con esto?

No piensas que basta que como dijo en un principio “hágase la luz” en algún momento

sentenciará: “desparezca la luz” y todo ¡kaput!. Y así, sin dolor todos desapareceremos en

la nada. Es más un día tú y yo vamos a estar platicando y de repente…