jueves, 26 de septiembre de 2013

Los hijos de Alucarda

Juan López Moctezuma, director de cine, locutor, actor, periodista, un tipo que tuvo al mundo en sus manos, que se codeaba con el Papa pese a ser abiertamente anticlerical; un caballero que tenía amplios conocimientos sobre jazz y que un día acabó recluido en un psiquiátrico para morir un 2 de agosto de 1995 con una película inacabada, de la cual poco se sabe. Sólo un selecto grupo de personas han podido ver un último corte que  su autor no alcanzó a realizar. Una cinta sobre canibalismo y miedo.
            La historia de este director maldito, conocido e idolatrado por dos de sus películas, “Alucarda” y “La mansión de la locura”, no deja de darnos sorpresas. Fue hace ya diez años que el crítico de cine Mauricio Matamoros publicó en La Crónica de hoy una reseña de la –en ese entonces– nueva edición norteamericana de “Alucarda”. Esa reseña fue el punto de contacto para que los dos herederos de Moctezuma contactaran con el crítico y posteriormente con el director Ulises Guzmán, quien estaba en la posproducción de un documental sobre Juan López.
            El mundo dio un vuelco. De improviso, y como bien apunta Mauricio Matamoros, se encontró el tesoro de Moctezuma. Ulises Guzmán se entera que esta peculiar pareja sacó al creador de “La Mansión de la locura” del psiquiátrico en el que estaba recluido y que lo hicieron regresar del estado catatónico en el que estaba proyectándole sus películas. Y no sólo eso, sino que tenían en su poder cientos de materiales pertenecientes al trágico director, que él mismo les había obsequiado ya que acabó siendo su amigo.
            Esto es apenas la punta del iceberg que cuenta el documental “Alucardos, retrato de un vampiro”, una película que va narrando al mismo tiempo la vida de uno de los directores más controvertidos de México y la extraña relación de dos fans a muerte con “Alucarda”. La cinta nos va contrapuntenado una sexualidad poco antes explotada en el terror: la transexualdiad, ya que todos lso personajes tiene en sí mismos esta dualidad. Incluso el propio Moctezuma es protegido y perseguido por un fantasma llamado Francisca.
            “Alucardos…”  ha tenido un éxito inusitado en todos los festivales de género en los que se ha presentado, desde el prestigioso Sitges en España hasta el Macabro, acá en la Ciudad de México. Una pieza infaltable en la colección de todo fan de cine de terror que se precie de serlo.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

Triunfar en Hollywood

Esa frase ha sido una y mil veces escuchado en la boca de diferentes conductores de televisión para referirse a una actriz o actor que deciden dejar el mercado televisivo en México para irse a trabajar a Estados Unidos, como una especie de mojados de otro nivel. La mayoría de la gente que intenta hacer esto regresa de inmediato a nuestro país con la cola entre las patas luego de pasar por miles de castings que no llevan a nada.
            Hay una idealización de lo que significa trabajar en Hollywood, de ver a ese valle californiano como una especie de Valhalla del cine. La calidad de sus producciones es muy relativa, sin embargo es el ideal de muchos. Digo todo esto debido al berrinche protagonizado por Eugenio Derbez que casi lloraba cuando su comedia “No se aceptan devoluciones” no fue seleccionada por la Academia mexicana de cinematografía para representar a México en la entrega de los llamados “óscares”.
            “Me duele mucho. –dijo al Economista  –Yo no creo que mi película sea mejor o peor que otra, pero creo que la Academia debe saber qué le conviene más a tu país en cierto festival; qué película puede representarlo mejor y creo que la mía encaja perfectamente con el perfil de los óscares.” Lo cual es absurdo a todas luces. Su película sigue la estela de comedias bobas protagonizadas por Adam Sandler, a quien venera de muchas formas, incluso compartiendo créditos menores con él. O de Rob Schneider. Cosa curiosa, ninguno de estos dos comediantes ha pedido tener un óscar.
Derbez ha tenido un gran éxito televisivo pese a ser un cómico limitado, (tiene nula capacidad de improvisación y un registro pobre de gestos), pero ha destacado porque el resto de cómicos son simplemente costales sin un dejo de originalidad. Los dos que podrían hacerle sombra, Victor Trujillo o el talentoso Andrés Bustamante, se han dedicado a otros menesteres.

Me llama la atención que hace poco el destacado actor argentino, Ricardo Darín a la afirmación de que trabajando en Hollywood hubiera ganado mucho dinero respondió enojado: “¿Y para qué sirve? ¿Mejor de lo que yo vivo? Me pego dos duchas calientes en un día. La ambición te puede llevar a un lugar muy oscuro", contestó Darín visiblemente enojado.

lunes, 16 de septiembre de 2013

El "padre" de la resistencia civil

De hace unos años a la fecha Henry David Thoreau ha vuelto a tomar fuerza dentro en un grupo cada vez más grande de lectores. Antes, el poeta, filósofo y ensayista norteamericano era conocido por un pequeño grupo de personas que se dejaban influenciar por su filosofía proto ecologista y de tendencias anarquistas. Entre los que aseguran haber leído sus escritos y con ello haber cambiado su forma de lucha fueron Gandhi y Martin Luther King, además del famoso Unabomber.
            Impedimenta, editorial que especializada en publicar literatura de alta calidad pero difícil de encontrar, ha decidió publicar un cómic de la vida de Thoreau. La historia inicia cuando decide construir con sus propias manos una cabaña cerca del lago Walden. Esto sucede justo después de la muerte de su hermano y cuando comienza crecer el descontento por la esclavitud, que daría pie a la Guerra de secesión.
            La novela gráfica, de factura francesa, realizada a la limón por el guionista Maximilien Le Roy y el naturalista y dibujante A. Dan,  resuma romanticismo, a la vez que va hilando acontecimientos importantes de la vida del poeta; retomando diálogos reales de discursos pronunciados por él. Al acabar de leerla uno tiene la certeza de que Thoreau era un soñador, cosa que se refuerza con los muchos planos de acercamiento a su rostro donde sus ojos están en permanente vuelo hacia el cielo.
            Lo que viene a poner el contrapunto es la entrevista que se incluye en la parte final del tomo y que es realizada al especialista en literatura norteamericana del siglo XIX, Michael Gronger, quien refuta muchos de los mitos que se manejan alrededor de la vida del escritor. El primero de ellos es que Thoreau nunca llamó “resistencia civil” a su manera de conducirse (no pagar impuestos debido a que estaba en contra de la guerra México-EUA y porque la esclavitud era permitida), sino que fueron sus editores quienes la bautizaron así al recopilar sus muchos discursos en libros y verse en la necesidad de nominarlos de alguna forma.

            Gronger también es enfático en que Thoreau fue evolucionando en sus ideas hasta llegar a simpatizar con la causa armada. El discurso de simpatía por el ejecutado Jhon Brown, quien intentó robar armas de un destacamento militar para luego pretender declararse insurrecto, lo iban encaminando hacia la acción directa más que a limitarse a los discursos. La novela grafica, por lo tanto, nos habla de un hombre que han querido encasillar como un soñador pacifista y la entrevista nos muestra a un luchador social en toda la extensión de la palabra. Lo interesante es que su vida misma trasciende cualquier forma de encasillamiento.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Es que me da la vergüenza

Hace algún tiempo uno de los trend topics del Twitter le tocó a Martha Higareda. Lo que lo detonó fue las imágenes de un topless aparecidas en la malograda cinta Tlatelolco. De inmediato la turba twittera,  —que muchas veces me recuerda a los típicos abusadores de la secundaria— hizo de las suyas mofándose cruelmente de los senos de la actriz al tiempo que sacaba a relucir lo más posible su misoginia y la vergüenza inherente que tenemos los mexicanos ante un cuerpo desnudo.
     Esto no es nuevo, la doble moral mexicana ha llevado a crear éxitos de cine pornográfico o erótico que ante la sociedad negamos pero que en secreto atesoramos. Un ejemplo de esto es el lote de películas pornográficas encontradas por la Filmoteca de la UNAM, principalmente cortos de cine silente en los que se puede apreciar a diferentes personas teniendo sexo sin ningún tipo de tapujos. Los títulos de algunos de ellos lo dicen todo: Las muchachas, El sueño de Fray Vergazo y Tortillas calientes. Cosa curiosa, dichas cintas fueron creadas cuando el movimiento cristero estaba a todo vapor. Estas piezas eran exhibidas en prostíbulos clandestinos o en sitios que servían como pantalla para que las buenas consciencias pudieran disfrutar de ellas, como falsas librerías.
            De la misma forma, las llamadas sexicomedias, --que vieron su inicio con Bellas de noche a cargo de Miguel M. Delgado--, sostuvieron la industria cinematográfica nacional durante casi dos décadas. La gente negaba verlas pero La pulquería tuvo llenazos enormes. Sin embargo, las cintas de ficheras como también eran llamadas, prometían más de lo que cumplían y pese a mostrar mucha carne de las divas como Lina Santos o Sasha Montenegro, las tramas más bien eran gazmoñas y pudorosas. El amor triunfaba y los malos e infieles eran castigados al final.

            Esa situación no ha cambiado actualmente; en la televisión se siguen mutilando las películas cortando trozos enormes donde aparezca un desnudo o una situación comprometedora, es decir condenando la belleza de un cuerpo desnudo.  Lo bueno es que los lectores de Playboy y un servidor sabemos apreciar y aquilatar la belleza de la piel femenina que se entrega con ropa o sin ella.
Columna aparecida en Playboy México.

Sin guión no hay película


Era Hitchcock quién decía que una mala película podía tener un buen guión, pero que de un mal guión no podía salir una buena película, lo cual se cumple a raja tabla en el cine mexicano. Pese a la calidad técnica, las campañas de publicidad intensiva, el uso de actores conocidos gracias a la televisión, no acaba por ofrecer películas que tengan una calidad que supere al nivel de televisión y mucho menos que llene salas.
            El cinéfilo mexicano sigue prefiriendo las producciones hollywodenses buscando lo conocido. Lo cual no es extraño ya que este tipo de cine está hecho para un consumo masivo y sigue reglas muy claras en su creación. Sin embargo, otras cinematografías han podido ganarle terreno. En el 2010, según datos del IMCINE, el 5.7% de los mexicanos prefirieron ver cine nacional mientras que en el mismo periodo, el 9% de los argentinos asistieron a ver cine de su país.
Cuál es el secreto del cine argentino: las historias. Simple y llanamente cuentan algo que tiene que ver con su público. Así han logrado hacer cintas que incluso han tenido su versión norteamericana (Nueve reinas). Gary Alazraki  dice que “…en México se ha hecho mucho cine poniendo atención a los festivales, pero no han pelado al público.” Y razón no le falta, parece que el cine mexicano bandea entre preciosistas películas dirigidas a un público muy específico o productos engendrados desde la televisión.

            Atrás quedaron esas salas abarrotadas en los que la gente se reunía para ver los churros producidos por los Hermanos Almada; que gritaba enfebrecida con El Santo o que se sobrecogía con los asesinos urbanos de bajísimo presupuesto. Sin afán de querer regresar a este tipo de cine de explotación no está de más revisar qué tipo de historias se están contando en el cine nacional. Tal vez la gente no desea ver un drama miserabilista al más puro estilo Ripstein o una enésima denuncia de la descomposición social que vemos todos los días en el noticiero y vivimos en carne propia. Tal vez el público desea ver otras historias, tal vez va siendo hora de revisar los guiones y entonces sí, ponerse a filmar.
Columna aparecida en Playboy México.

Una y otra vez


¡Otra vez la misma!, gritó un amigo cuando le conté que el remake de Evil dead estaba en puerta. ¿Qué no tienen imaginación?, arremetió. Mi intención era explicarle que la historia del cine está hecha de historias que son vueltas a contar una y otra vez, pero hay gente con la que intentar razonar implica deshacerte el hígado.
            No es que haya actualmente una crisis de guionistas como muchos aseguran, la verdad es que el remake o refrito ha estado presente desde los albores del cine mudo hasta nuestros días. Es cosa de echar números para darnos cuenta de eso. Dos de los personajes más repetitivos en la historia fílmica son Drácula y Sherlock Holmes, ellos han visto infinidad de versiones de su vida (y muerte) en contextos que van de la parodia, la ciencia ficción, el muy bajo presupuesto o la actualización.
            Holmes, según algunos estudiosos, es el héroe que más películas tiene en su haber. Lo mismo se ha visto frente a frente con Jack El destripador, que ha viajado en el tiempo para resolver problemas del futuro. Es incontable el número de veces que Estudio en Escarlata ha sido versionada. Drácula, por su parte, se ha enfrentado con Blade, el Santo y hasta con extraterrestres y Brave Star.
            Una de las razones del remake es obtener dinero de manera segura, más cuando las sumas son estratosféricas. Los estudios de antes (con sus míseros presupuestos) y los actuales buscan recuperar su inversión lo más pronto posible. Más cuando las sumas se han vuelto millonarias. 300 millones de dólares no es algo que uno pueda perder en la nueva cinta vanguardista del genio de moda. Razón por la que los guionistas originales se han resguardado en las series.

            El tan odiado remake nos ha dado mucho, desde actores como Bela Lugosi o Cristopher Lee, a cintas que mejoraron en mucho a las originales. La lista es larga y va desde The Thing de Carpenter, Scareface de Brian de Palma, The Fly, de Cronenberg,  Per un pugno di dollari, de Sergio Leone o True Grit, de los hermanos Cohen por poner algunos ejemplos. Por eso si hacen de nuevo una historia la veo y luego opino.
Columna publicada en Playboy México.

No me gusta el Blu ray

Lo he dicho casi desde que salió el sistema, no me gusta el Blu ray. No es porque piense que todo lo pasado fue mejor, ni que las cosas deben quedarse estáticas. No me gusta el Blue Ray porque las ediciones de películas viejas que realizan para el formato muchas veces son modificadas, y no para bien.
            Con la llegada de los formatos digitales y el abaratamiento del costo de las pantallas la gente comenzó a dejar escondidos en un anaquel sus DVDs; las cintas Beta y VHS ya habían alimentado muchos bazares y botes de basura. La idea es que el Blu ray, un disco de doble densidad en la que caben infinidad de datos, vendría a sentar sus reales para opacar todo formato antiguo. Es tal su capacidad que pueden contener cuatro películas con una gran calidad. Esta característica conlleva un problema, con qué llenarlos. Lo que hace que incluyan cientos de subtítulos en idiomas que a nosotros no nos interesan (turco, chino, chino simplificado, thailandes, entre otros), que pongan extras que son una verdadera lástima (el spot televisivo que es el mismo que el tráiler de cine), incluyan la cinta en formato de descarga y eleven “la calidad” del filme muchas veces deformándolo.
            Hace poco pude ver El acorazado Potemkin en este formato y era otra película. Habían limpiado la imagen y quitado todas las “imperfecciones”, imperfecciones que la hacían ver más grandiosa, más sucia, más humana. No es lo mismo el grito de un marinero bigotón con el grano reventado a la pulcritud de los formatos digitales. Con Natural Born Killers pasaba lo mismo. Las secuencias en cámara lenta dejaban mal parados los efectos de ese tiempo. Es como cuando a alguien se le ocurrió la grandiosa idea de colorear las películas clásicas, las cuales fueron un rotundo fracaso. Aunque hay que admitirlo, las cintas de Ridley Scott ganan mucho en el nuevo formato.


             A mí no me interesa el realismo, el cine es cine. Si quisiera ver realismo saldría a la calle y viviría. Al cine voy a que me cuenten una historia y a sumergirme en ella. Por eso el cine no debe de perderse en grandes efectos especiales y pasar a convertirse en un simple divertimento de parque diversiones (remember Transformers). El cine es principalmente imagen e historia. Si apostamos todo a la calidad de la imagen estaremos dejando dinero en el caballo perdedor. Lo imperfecto también es hermoso.
Columna aparecida en Playboy México.