jueves, 26 de junio de 2014

VHS No me gusta Star Wars

Y miren que soy un ñoño de lo peor, de esos que vieron El Señor de los anillos en versión extendida en maratónica sesión. De esos que rezan a San Guillermo del Toro, que tienen muñequitos de las películas en su librero y coleccionan novela, adaptación al comic y VHS de cintas como Alien o Depredor. Pero no, Star Wars simplemente no me gusta.
            Tal vez una de las principales razones sean sus fans. Tengo varios amigos que la veneran. En las juntas (fiestas, era como debíamos llamarlas), que hacíamos mientras planeábamos un corto, inevitablemente alguien mencionaba una referencia y todos acaban hablando de la Fuerza, de la capacidad de Yoda frente a otros Jedis y de las posibles continuaciones de la saga. Siempre acaba excluido, bebiendo en algún rincón.
            Los fan hacen cosas extremas, algunos se tatúan los personajes de la saga, llenan sus casas con cuanta parafernalia encuentran en las tiendas de juguetes… digo, de diseño. En la casa de un amigo alguna vez encontré unos chicles y cuando me disponía a abrirlos me gritó desesperado que no los tocara: “son de colección, los compré en 1983”. De inmediato los solté. Una bella amiga y su novio se casaron por el civil en la mañana y en la tarde por el rito Jedi, ataviados, esos sí con sendas espadas laser de esas que hacen ruiditos cuando chocan entre ellas.   Alguna vez enfrenté un par de policías de tránsito con unas de ellas. Pasé 48 horas por faltas a la autoridad.
            Este grupo de amigos, animadores todos ellos, se enojaban cuando les decía que la trilogía tenía errores garrafales de continuidad, que los hermanos eran incestuosos, que el traje de Darth Vader ya se veía viejo, que no era ciencia ficción sino capa y hechicería, y que la nueva trilogía era peor a la anterior. No podemos aceptarlo, me decía uno de ellos. Somos fans.

            ¿Pero saben una cosa? Me emociona que J. J. Abrams vaya a escribir y dirigir esta nueva trilogía y John Williams haga la música y que ya tenga fecha de estreno, el 18 de diciembre de 2015. Ya quiero verla.
Columna publicada en Playboy México

martes, 10 de junio de 2014

Un deporte de caballeros/Crónicas a contragolpe de Luis Miguel Estrada

En estos días en que la gente desea evitar el dolor lo más posible el box podría parecer una salvajada, un acto propio de personas poco racionales. Incluso para otros podría parecer el abuso de cierta clase social sobre otra. Pero todas apreciaciones son hechas desde fuera, sin entender la realidad sobre la llamada dulce ciencia del boxeo.
            Desde hace algún tiempo la revista Esquina comandada por Rodrigo Castillo y Mauricio Salvador, se ha dedicado a documentar la belleza de este arte; escribiendo sobre peleas célebres, sobre grandes campeones de antaño y dando el libra por libra. Ahora han decidido ir más allá y comenzaron a publicar libros que son una belleza. El diseño que conocíamos en la revista aunado a un juego de portadas dobles, un tamaño verdaderamente de bolsillo hacen de estos libros una pieza de colección.
            El título inaugural de esta colección es “Crónicas a contra golpe”, de la autoría de Luis Miguel Estrada, quien es escritor, pero sobre todo, un apasionado cronista de box. Estrada se da a la tarea de hacer un repaso por grandes peleas que han movido el encordado a partir del regreso del box a la televisión. Una de ellas, la épica Paquiao vs Márquez, al devastadora Salido vs García o por decir una más, Chávez Jr. vs “Maravilla”.
Estrada no se queda simplemente con la descripción del combate, en buscar los sinónimos suficientes para hacer fluida la descripción de piñazos, en anotar las doctas  estadísticas, sino que se las ingenia para producirnos esa sensación de estar ahí, no de leer algo que ya pasó, sino para inyectarnos la emotividad del evento. Estrada se remonta a la vida previa de cada luchador, nos hace un delineado de personajes tan certero que uno puede sentir que conoce a los dos que se enfrentarán sobre el ring. 

Así, las peleas de cada sábado se convierten en verdaderas batallas épicas donde no solo se juega un título o un asalto, sino que está en juego el honor, el prestigio o, en casos extremos, la existencia. Lo cual demuestra que el box va más allá de una pelea callejera para eliminar al otro.

viernes, 6 de junio de 2014

Obsesión pulp

 Este año se cumple el veinte aniversario de una película que marcó el camino del cine mundial, “Pulp fiction”. La segunda cinta de Quentin Tarantino es en realidad un homenaje al noir, al pulp, es decir al al cine de serie b, ese que solía llenar salas y provocar modas y que durante mucho tiempo fue menospreciado por críticos de nariz respingada y pluma feroz.     Cuando uno ve por primera vez “Pulp fiction” se encuentra ante una fuente inigualable de historias, de personajes y estilos de vida que nos enloquecen. Todo ese romanticismo por la vida criminal de los suburbios de Los Angeles, por los boxeadores con códigos morales, por maletines que resplandecen sin decirnos que hay adentro y criminales que desayunan hamburguesas del Big Kajuna.
            Sin embargo, Tarantino lo que hace es hacer un resumen ejecutivo de una subcultura que estaba ahí antes de su llegada. Por ejemplo, cuando Vincent Vega está en el baño antes de ser asesinado lee el cómic británico Modesty Blaise, sobre una agente que lucha contra el crimen. El personaje bien podría ser en el cual se basó el cineasta para hacer a las protagonistas de “Kill Bill”, sin embargo este tipo de mujeres bellas y mortales menudeaban en las cintas de finales de los sesentas y todos los setentas. No por nada en Jaquie Brown
            Gran parte de la subtrama de reloj de Butch viene de “Set-up”, cinta noir del 49 en donde un boxeador se ve en la disyuntiva de perder un combate por dinero o conservar su dignidad y escapar con todo. El maletín resplandeciente es tomado, a su vez, de otra película noir, “Kiss Me Deadly”. Adaptación de la novela homónima de Mickey Spillane. Y bueno, las referencia a Hitchcock ya eran evidentes desde “Four romos” donde descaradamente rehace el segmento de la serie “Alfred Hitchcock presents” llamado “The Man from south” y lo rebautiza como “The Man from Hollywood”.

             Me decía un amigo cuando discutíamos todos estos plagios-homenajes de “Pulp fiction”: pues sí, se roba situaciones, diálogos, personajes, incluso la música pero la verdad, él vio todas esas películas antes que nosotros.
Columna aparecida en Playboy México -Junio