viernes, 9 de enero de 2015

2x1 Gloria: ascenso, caída y acenso

Gloria se ve esplendorosa frente a su público. La gente se le rinde y festeja todos y cada uno de sus movimientos. Ahí, reina del escenario, su manager y amante le habla por medio del audífono y le ordena que debe dejar su carrera para irse con él. Ese momento, le explica, debe decirle al público que él está enfermo y que por eso mismo debe abandonar lo todo y desaparecer. Está escena manifiesta lo irreal de la fama y lo que se teje detrás.
Las biopics en México son pocas y la mayoría de ellas se convierten en vehículos de lucimiento para la persona de la cual hablan. El ejemplo más cercano es la fallida Cantinflas, que evitó en la medida de lo posible ahondar en los rincones oscuros de Mario Moreno. Gloria, desde su concepción hace poco más de siete años deseaba ser un mea culpa y limpieza de imagen de Gloria Trevi. Parte de su comeback, explicó la publirrelacionista de Gloria Trevi a Sabina Berman; cuenta la escritora que le pidieron hacer un texto para la revista Gatopardo. Berman, en base a entrevistas con la cantante comenzó a perfilar el guión de lo que sería Gloria, la película biográfica de la regiomontana.
Gloria es una película dispareja, cinematográficamente, pero consistente con su relato. Lo primero que hace es alejarse del relato lineal de auge y caída para hacer una parábola sobre la ambición por ser famoso, y ahonda en cómo se maneja el show business en México. Es valiente porque se atreve a mostrar a personajes intocables y mostrarlos dentro de su acción. Así, sin ningún resquemor hablan con soltura sobre cómo “El Tigre” manejaba la audiencia televisa, como “Raul” era un egolatra y “Paty” una mujer resentida porque su gran “producto”, es decir, la Trevi, había regresado a Televisa. Pero las chicas y los padres del llamado clan, tampoco salen bien paradas. “Esas niñitas son víctimas de su ambición y de su envidia y de la falta de cuidado de sus papás”, dicen en un momento de la cinta.
Si bien, Sofía Espinoza es la protagonista y logra soportar muy bien su papel, ofreciendo matices y fuerza en el escenario es Marco Pérez quién acaba robando la atención en su papel del gurú psicópata que era Sergio Andrade. Pérez logra una buena química con Espinoza salvando del morbo las escenas de estupro y de control enfermizo que el público esperaba.
La elección del director es otro acierto. Christian Keller, el debutante suizo, no cae en el maniqueísmo o en lo aleccionador como suelen ser este tipo de cintas. Sin lograr momentos líricos o exultantes, Keller logra contar con solvencia la historia de amor de dos personas por demás complejas, que en su paso acabaron arrastrando a muchos.

El trailer

lunes, 5 de enero de 2015

VHS El regreso de los héroes

Con Cariño, para Hilario Peña.

Desde hace unos años las “historias” se han transformado alejándose de los tópicos. Los cuentos de hadas y los relatos heroicos han sido los más modificados. El ejemplo claro es Shrek. En esa película de Dreamworks el personaje principal no es un príncipe hermoso, rubio y que debe salvar a una princesa delicada de las garras de un dragón. Al contrario, es un temible ogro, que se pedorrea y que platica con un burro parlachín.
            Con la inclusión de villanas que justifican su maldad por un insulto previo, superhéroes torturados que se debaten entre el bien y mal, policías sudorosos que pertenecen a una minoría racial en Estados Unidos y demás “giros ingeniosos” las historias que se habían conservado igual durante años comienzan a desquebrajarse.
            La más reciente película basada en Hércules, protagonizada por Dwayne Johnson, es el tiro de gracia a las viejas narraciones históricas en donde el héroe lucha contra fuerzas superiores a él y sale victorioso. Allí, Hércules es un hombre común… pero también lo son la Hidra y el León de Nemea. El multiculturalismo (pero más lo políticamente correcto) han venido a quebrar los moldes de las arcaicas historias y nos han brindado películas que ya no emocionan al espectador. Cintas tan olvidables que uno espera verlas directamente en el celular o en el autobús mientras se viaja a otra ciudad.
            Sin embargo, hay dos cintas que me han hecho recuperar la confianza en el famoso viaje del héroe, que tan bien describiera Christopher Vogler. Películas que van a lo sencillo: contar una historia de un hombre en busca justicia. Sus nombres son Otro día para matar y Un paseo por las tumbas.

En ellas directores, guionistas y actores no incurren en los errores actuales de las cintas de acción es decir: exceso de efectos especiales, exceso de vueltas en el guión, exceso de complicadas coreografías y exceso de violencia y desnudos. Tiene lo justo de cada segmento pero lo dosifican a lo largo de la trama, que tampoco es tan intrincada que uno no acaba por entender qué pasó o tan simple, que se adivine en los primeros 20 minutos. Keanu Reeves y Liam Neeson han envejecido y eso los convirtió en unos estupendos héroes de acción.
  1. Columna publicada en Playboy México de Diciembre.