lunes, 30 de marzo de 2015

Lemmings, cuento de Richard Matheson


—¿De dónde vienen? —preguntó Reordon.
—De todas partes —replicó Carmack.
Ambos hombres permanecían junto a la carretera de la costa, y, hasta donde alcanzaban sus miradas, no podían ver más que coches. Miles de automóviles se encontraban embotellados, costado contra costado y paragolpe contra paragolpe. La carretera formaba una sólida masa con ellos.
—Ahí vienen unos cuantos más —señaló Carmack.
Los dos policías miraron a la multitud que caminaba hacia la playa. Muchos charlaban y reían. Algunos permanecían silenciosos y serios. Pero todos iban hacia la playa.
—No lo comprendo —dijo Reordon, meneando la cabeza. En aquella semana debía de ser la centésima vez que hacía el mismo comentario—. No puedo comprenderlo.
Carmack se encogió de hombros.
—No pienses en ello. Ocurre. Eso es todo.
—¡Pero es una locura!
—Sí, pero ahí van —replicó Carmack.
Mientras los dos policías observaban, el gentío atravesó las grises arenas de la playa y comenzó a adentrarse en las aguas del mar. Algunos empezaron a nadar. La mayor parte no pudo, ya que sus ropas se lo impidieron. Carmack observó a una joven que luchaba con las olas y que se hundió al fin a causa de su abrigo de pieles.
Pocos minutos más tarde todos habían desaparecido. Los dos policías observaron el punto en que la gente se había metido en el agua.
—¿Durante cuánto tiempo seguirá esto? —preguntó Reordon.
—Hasta que todos se hayan ido, supongo —replicó Carmack.
—Pero…, ¿por qué?
—¿Nunca has leído nada acerca de los Lemmings?
—No.
—Son unos roedores que viven en los Países Escandinavos. Se multiplican incesantemente hasta que acaban con toda su reserva de comida. Entonces comienzan una migración a lo largo del territorio, arrasando cuanto se encuentran a su paso. Al llegar al océano, siguen su marcha. Nadan hasta agotar sus energías. Y son millones y millones.
—¿Y crees que eso es lo que ocurre ahora?
—Es posible —replicó Carmack.
—¡Las personas no son roedores! —gritó Reordon, airado.
Carmack no respondió. Permanecieron esperando al borde de la carretera, pero no llegó nadie más.
—¿Dónde están? —preguntó Reordon.
—Tal vez se hayan ido.
—¿Todos?
—Esto viene ocurriendo desde hace más de una semana. Es posible que la gente se haya dirigido al mar desde todas partes. Y también están los lagos. Reordon se estremeció. Volvió a repetir:
—Todos…
—No lo sé; pero hasta ahora no habían cesado de venir.
—¡Dios mío…! —murmuró Reordon.
Carmack sacó un cigarrillo y lo encendió.
—Bueno —dijo—. Y ahora, ¿qué?
Reordon suspiró:
—¿Nosotros?
—Ve tú primero —replicó Carmack—. Yo esperaré un poco, por si aparece alguien más.
—De acuerdo —Reordon extendió su mano—. Adiós, Carmack —dijo.
Los dos hombres cambiaron un apretón de manos.
—Adiós, Reordon —se despidió Carmack.
Y permaneció fumando su cigarrillo mientras observaba cómo su amigo cruzaba la gris arena de la playa y se metía en el agua hasta que ésta le cubrió la cabeza. Antes de desaparecer, Reordon nadó unas docenas de metros.
Tras unos momentos, Carmack apagó su cigarrillo y echó un vistazo a su alrededor. Luego él también se metió en el agua.
A lo largo de la costa se alineaban un millón de coches vacíos.

De Shock, Editado por Novaro, México 1970.
Traducción: Teresa Ibarra de la Selva

sábado, 28 de marzo de 2015

Decálogo de escritura de Elmore Leonard

1 Nunca empiece un libro hablando del tiempo para dar ambiente, aunque sí puede hacerlo si quiere mostrar la reacción de su personaje ante ese tiempo.
2 Evite los prólogos. En una novela, el prólogo se usa para hablar sobre la historia de fondo de los personajes. Y esa información la puede deslizar también en cualquier otro punto de la historia.
3 Nunca use otro verbo que no sea “dijo” para acotar el diálogo. El diálogo pertenece a los personajes y las acotaciones son el lugar en el que el autor mete su nariz para que el lector sepa quién está hablando. El autor debería ser lo menos intruso posible.
4 Nunca use un adverbio para modificar ese verbo “dijo”. Es un pecado mortal. Al utilizar esos adverbios, el escritor se expone por encima de sus personajes, distrayendo al lector e interrumpiendo el ritmo del diálogo.
5 ¡No se exceda con los signos de exclamación! Para darle una idea, imagine que no se le permiten más de dos o tres exclamaciones por cada 100.000 palabras de prosa.
6 Nunca use expresiones como “de repente”. Esta regla no necesita mayor explicación. He comprobado que los autores que más usan este tipo de expresiones son también los más generosos con sus signos de exclamación.
7 Utilice los dialectos regionales lo menos posible. Una vez que empiece a transcribir fonéticamente esos dialectos, no será capaz de parar. Así que lo mejor será que no tomar ese camino.
8 Evite las descripciones detalladas de los personajes.
9 Lo mismo es también aplicable a los lugares y a los objetos, a no ser que Ud. sea Margaret Atwood y sea capaz de pintar con el lenguaje.
10 No escriba las partes que los lectores se suelen saltar. Piense en qué es lo que Ud. suele saltar en una novela y no malgaste su tiempo (ni el de su lector) en escribir esos trozos.
Fuente: The Guardian.

jueves, 26 de marzo de 2015

Levrero, La Ciudad, Fragmento.


"A veces pienso que hay un verdadero abismo entre la gente que anda en las calles, y yo. Me doy cuenta que todos andan ocupados de un lado a otro en sus cosas, sin maravillarse del absurdo en el que están inmersos. Yo no puedo dejar de maravíllame, y es en ese preciso punto en que comiena el sentimiento de lo maravilloso cuando la ciudad se redimen y se transforma, para mí, en arte. De sufrir la ciudad paso a disfrutarla: la velocidad de los automóviles, la furia automática de los automovilistas, la carrera agotadora sin fin,  con su tendal de vidas, la ansiedad, el atroz desequilibrio; el ruido, el humo, la muerte amenazando en cada cruce, el desgaste inútil de los nervios de las personas. Es como un cuadro lleno de fuerza, pintado por un loco; es arte contemporáneo en permanente evolución. Es el fin de la razón, es el comienzo de la liberación. Las personas ya no son personas, son como los colores que utiliza el artista. Y el artista soy yo, y él único espectador soy yo, y el espectáculo comienza cuando llego.”

De:
Mario Levrero
El Alma de Gardel
Brcelona: Debols!llo, 2014
Pp. 98-99

domingo, 22 de marzo de 2015

“Que se joda el espectador medio”


El noir norteamericano tiene una vertiente muy exitosa que consiste en elevar a rango de héroes a los policías. Los limpia de cualquier defecto y los lanza a las calles como verdaderos caballeros andantes. Series como CSI, Law & Order, las antiguas Starsky and Hutch o Colombo e infinidad de películas han idealizado a las corporaciones policiacas mostrándonos que “el sistema funciona” en Estados Unidos. The Wire es el reverso de esta idealización.
David Simons, creador de la serie, contó en entrevista al escritor inglés Nick Horby, que la idea surgió a partir de querer hacer una serie noir que mostrara a los policías reales. “Una serie anti policiaca”. Simon deseaba alejarse de la forma de contar normal de los programas televisivos y narrar una tragedia griega: “En la que las instituciones postmodernas son las fuerzas del Olimpo, el departamento de policía,  la economía de las drogas, las estructuras políticas, la administración de las escuelas y las fuerzas macroeconómicas que están tirando relámpagos en el culo de la gente sin ninguna buena razón.”[1]
            The Wire es un relato dickensiano, (por la cantidad de personajes y vericuetos en la historia), de una ciudad podrida hasta la médula, Baltimore. El primer reto de la serie es narrar la historia de una urbe alejada de cualquier glamur. No es Nueva York y mucho menos Los Angeles. Es una ciudad sin ningún tipo de hip a su favor. Es una ciudad con una población mayoritariamente negra (casi el 70% de su población), y tal vez por eso mismo, ha sido dejada a su suerte. Donde el crimen campea por todos lados, donde el desempleo ha crecido de manera exponencial al declive de su centro histórico, otrora segundo puerto de inmigración, luego del de Nueva York.
            El segundo reto fue crear una serie de personajes alejados de los estereotipos comunes para lograr lo imposible, que cualquiera de ellos pudiera desaparecer y la trama continuara. David Simon y el resto de guionistas echaron mano de todos sus recursos para definir personajes que vivieran por si mismos. Los guionistas tomaron a personas reales para crearlos. El capo de las drogas Avon Barksdale, dueño absoluto del West Baltimore está basado en el real Little Melvin Williams. Omar Little, el criminal con un particular código moral, en Donnie Andrews, quien muriera hace unos años luego de purgar una condena y trabajar ayudando a la comunidad.
Simon había trabajado junto a un ex policía de homicidios de la ciudad, llamado Ed Burns con él que había coescrito el enorme libro La Esquina, que posteriormente fue llevado a la pantalla en una serie de HBO. Simon y Burns hicieron trabajo de calle con la comunidad, jugaron basquetbol, comieron con ellos, se volvieron uno más de esas calles y la comunidad terminó aceptándolos. Este trabajo “a ras de cancha” rindió fruto cuando The Wire comenzó a grabarse. Varios de los personajes que aparecen son interpretados por ellos mismos. Como es el caso de Snoop, Felicia Perason, quien tenía problemas con la justicia antes y los tuvo después de que acabó el programa. Incluso el tema de entrada de la cuarta y quinta temporada, Way Down In The Hole, fue cantado por oriundos de Baltimore.
            Todos esto elementos eran imposibles de presentar en los diez minutos iniciales del primer capítulo. La serie tenía que cocinarse a fuego lento. Es por eso que muchos espectadores la abandonaron luego del segundo capítulo. No hay de donde asirse. No existe el policía obsesivo que resuelve todos los casos por su tenacidad y autosuficiencia. Tampoco el grupo cohesionado y sin fisuras que hará lo imposible por hacer justicia. El formato común de una serie policiaca de 45 minutos es pulverizado. En las series creadas por Dick Wolfe, genio detrás de La Ley & el orden, el formato es este: Presentación del caso, comerciales, llegada de los policías, comerciales, primer sospechoso, comerciales, captura del delincuente, comerciales, juicio, comerciales, resolución.
            En The Wire no hay tal. Para narrar una trama así de compleja era necesario presentar a cada uno de los personajes. Así, uno no entiende bien a bien de qué va la historia hasta el capítulo número cuatro. En este, el equipo de policías que intervendrán las llamadas telefónicas de los capos ya está conformado, ya conocimos a los mafiosos, ya conocimos a la gente dentro de la política e incluso, conocimos los problemas de la ciudad. Si uno logra soportar el desconcierto inicial el resto de la serie serás bien recompensado.
            En la mencionada entrevista entre Nick Horby y David Simon, el inglés le pregunta al norteamericano que si no tenía miedo de que el espectador medio se alejara de la serie. Simon le contestó enfático: ¡Que se joda el espectador medio!

Fragmento de un ensayo de próxima aparición.


[1] The Beliver, 8 2007 Traducción del autor.

martes, 3 de marzo de 2015

Las 50 mejores canciones de Rock lista para Playboy

Me preguntaron cuáles eran para mi las mejores cincuenta canciones de rock, divididas en cinco rubros. Esto respondí. ¿Ustedes que piensan?

Metal
1.- Megadeth - Symphony of Destruction
2.- Metallica - Call of ktulu
3.- Judas - Priest The Painkiller
4.- Slayer - Rain of blood
5.- Rammstein Lust keine
6.- Iron maiden Fear of the dark
7.- Malón - Castigador por Herencia
8.- Transmetal –México Barbaro
9.- Pantera - Walk
10.-  White Zombie - Dragula
Punk
1.- Agent orange - Bloodstains
2.- Smell Like teen spirit -Nirvana
3.- God Save the Queen – Sex Pistols
4.- Blitzkrieg Bop – Ramones
5.- Psycho Killer – Talking Heads
6.- Puerco policía - Atoxxico
7.- No me arrepiento de este amor – Attaque 77
8.- Decidí - Extremoduro
9.- Parálisis Permanente – Un día en Texas
10.- Reviéntense Todos - Rebel` D Punk
Clásicos
1.- In A Gadda Da Vida - Iron Buttefly
2.- Nasty Sex –La Revolución de Emiliano Zapata
3.- L.A. Woman - The Doors
4.-  The house of the rising sun -The Animals
5.- I put a spell on you - Creedence
6.- Paint of black –Rolling Stones
7.- Wish You Were Here - Pink Floyd
8.- Highway star - Deep Purple
9.- Don't let me down – The Beatles
10.- Hurt – Johnny Cash
Rock en español
1.- Jijiji – Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
2.- Metamorfeame - Caifanes
3.- Escuela de calor – Radio Futura
4.- Sin Documentos –Los Rodríguez
5.- A quién le importa –Alazka y Dinarama
6.- El Baile y El Salón –Café Tacvba
7.- Muñequita Sintética –El Haragán y compañía
8.- La Barranca – La Barranca
9.- Tatuaje –Jaime López y José Manuel Aguilera
10.- El Quinque –Real de Catorce
Indie
1.- Paranoid Android - Radiohead
2.- Anthem For The Already Defeated - Rock Plaza Central
3.-  Bitter Sweet Symphony - The Verve
4.- Ellas me llaman de usted – Ellos me llaman de usted
5.- Do I Wanna Know? - Arctic Monkeys
6.- Febrero -Estelares
7.- Are You Nervous? - The Instrumentals
8.- Psychobilly Freakout – Revenrent Horton Heat
9.- Drinking gasoline - The baboons

10.- My Love For Evermore - The Hillbilly Moon Explosion